Las semillas: Origen de la vida


Vamos en  silencio por los caminos húmedos de la vida

la hierba de la esperanza nos saluda entre  la noche y sus sombras

nuestras huellas se abrazan a la tierra y el granizo canta

entre las hojas del árbol.

Fredy Chikangana, Nación Yanakuna

Primero estaba el mar.

Todo estaba oscuro.

No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.

Sólo el mar estaba en todas partes. El mar era la madre.

Ella era agua y agua por todas partes y ella estaba en todas partes.

Así, primero sólo estaba la madre…

Mito Kogui

¿Cuál será el origen de nosotros y de todo lo que nos rodea? Es un interrogante que, tal vez, ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Desde la antropología, la teología, la ciencia, incluso desde la espiritualidad, se ha tratado de tejer una respuesta consistente y profunda sobre el inicio de nosotros mismos como moléculas, partículas, tejidos de hueso y músculos, aliento, corazón, humanidad misma que se embarca en el viaje mismo de la vida.

Fuente: 3Colibrís.

La vida que es un don inmenso, el simple hecho de existir, de ser seres humanos que respiramos y que damos vida, así como lo señala la poeta africana  Nayyirah Waheed : “Be softer with you. You are a breathing thing. A memory to someone. A home to a life.” (Se más suave contigo mismo. Eres una cosa que respira. Un recuerdo para alguien. Un hogar para la vida.) Tal vez, tenemos más en común con las plantas, los animales y la propia naturaleza que habitamos. Nos parecemos a una flor más de lo que pensamos.  Tal vez, no nos parecemos tanto a nuestros celulares, a nuestros trabajos en la ciudad, a los trancones y complicaciones propias de la vida en las grandes ciudades. Somos seres vivientes, dolientes, seres que en medio del asfalto damos vida y miramos para arriba, para el cielo, como lo hacen las flores de loto, que a pesar de que nacen en el fango, nacen radiantes y mantienen la mirada fija al sol.

Fuente: 3Colibrís.

Ahora bien, teniendo en cuenta las perspectivas anteriores, vamos a emprender un leve recorrido, de la mano de la sabiduría de nuestras comunidades indígenas de Colombia , demostrando la importancia de las semillas en la construcción de comunidad. Cabe decir que dichas semillas tienen todo que ver con el origen, con los interrogantes anteriores, la semilla como origen mismo.

Binied: Entre las molas y semillas

Imagen recuperada de: http://lugaresturisticosgunayala.blogspot.com/

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La comunidad GunaDule está ubicada entre Necoclí y Turbo en Antioquía, Colombia. De igual manera, están distribuidos a lo largo de Panamá. Un elemento muy representativo en sus atuendos es la mola la cual significa “ropa” o “ blusa” y se refieren a “ textiles policromos bordeados en capas y confeccionados en collage sobre las blusas de las mujeres , al tiempo que conforman un sistema escritural femenino materializado sobre el cuerpo. Como comenta con precisión y belleza Eduardo Galeano , las molas son el espléndido arte de una pintura que usó hilo y aguja en lugar de pincel. Las molas gunadule son una escritura pictoideógrafica elaborada por mujeres; al parecer la continuación más reciente de un sistema de comunicación visual” ( Rocha, 2016,p.59) Si busca saber más sobre el concepto de las molas, el experto es un antropólogo francés, llamado Michel Perrin que ha investigado un montón sobre el tema, invitados a seguir explorando más sobre esta noción.

Entonces, es a través de estos tejidos, en los cuales la comunidad ha hilado su manera de estar en el mundo y ¿ por qué no? Ha sido una forma de mostrar su propia construcción de identidad. Ahora bien, he tenido la fortunada de dialogar con Olowaili Green Santacruz, una joven emprendedora audiovisual gunadule, la cual lidera el proyecto de http://sentarte.co/ con respecto a la temática de las semillas.

Es fundamental comprender que semilla, en lengua dule, hace referencia a “gua” lo cual quiere decir “corazón”. De esta manera, la palabra semilla está relacionada con corazón, es decir, el motor propio de la vida : “ Que está en el corazón”, “ corazón de la tierra”. La semilla es lo propio del mundo, es el origen de todo y de todos. Los animales, los seres humanos nacieron desde una semilla, la creación está ligada a la semilla. La semilla es vida, es la madre, es la mujeres, de ahí nace todo. Por tal motivo, se habla de la semilla, en femenino, no es masculino, no se dice “ el semillo”, si no “la semilla” sinónimo de vida y de mujer. Así como las molas, las semillas para los gunadule, podrían simbolizar un espacio para aprender de lo femenino, del nacimiento mismo de tejidos, formas, vida.

Otros relatos de la semilla en comunidades indígenas

La cosmogonía es un eje central para la construcción de identidad y de comunidad a lo largo de los territorios indígenas del país. Contamos con alrededor de 67 lenguas indígenas y aproximadamente, 103 comunidades. Es importante preservar esta riqueza cultural ya que, hoy en día, están desapareciendo por el desplazamiento forzado y la falta de sentido de pertenencia, de arraigo y de seguir preservando la lengua.

Por ejemplo, si rastreamos la Biblioteca básica de los Pueblos Indígenas de Colombia(http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll8/id/9)  perteneciente a la Biblioteca Luis Ángel Arango, nos daremos cuenta que en la literatura nasa se puede rastrear la noción de semilla en la agricultura, los primeros habitantes, nacían con la capacidad de sembrar, de esparcir la semilla, Esto se podrá notar en el siguiente fragmento: “El origen de la tierra y el hombre:En los primeros tiempos no había tierra, ni gente, solo existía Ks’a’w Wala, «Gran Espíritu». Este espíritu era a la vez masculino y femenino; así se reproducía a sí mismo y de ahí otros espíritus como el Ekthe’, «Sabio del espacio»; el Trueno, T’iwe Yase, «Nombrador de la tierra»; Weet’ahn, «El que deja las enfermedades en el tiempo»; el K’lum, «Duende que controla el ambiente»; el Daat’i, «Espíritu de control social»; S’i, «Espíritu de la transformación»; Tay, «el Sol»; A’te, «la Luna»; Weh’a, «Viento de la atmósfera». Esos son los hijos mayores de Ks’a’w Wala, «Gran espíritu». Los hijos mayores se reprodujeron y originaron las plantas, los animales, los minerales y crearon a un hijo especial llamado Nasa, el «Ser humano» (gente). Todos estos espíritus mayores y menores vivían unidos, tenían un solo idioma, el nasa yuwe (lengua páez), y sabían muchas cosas; unos eran cantores, otros artesanos, otro chamanes, consejeros,músicos y agricultores, entre otros.” A pesar de que todo se originaba de un gran espíritu, también, se nos explica desde el texto que  “El sol que antes quemaba, y el agua que antes inundaba, podrían aludir a las arquetípicas fases de destrucción y recreación de la tierra, tan clásicas en otras cosmovisiones (azteca, maya, etcétera). Para los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta la tierra original era muy blandita debido a que había estado cubierta de agua; y en la oraliteratura nasa, las piedras fueron vitales para que la tierra tomara consistencia y los derrumbes cíclicos no acabaran incesantemente con la vida. Según muchos narradores, Santo Tomás sostiene la tierra, el K’dul y el Meweh se remontan al supramundo, el S’uita desciende con facilidad al inframundo y el the’wala (chamán) media con sus saberes especiales entre las diferentes casas.”

Por otro lado, podemos revisar en la literatura embera-Chamí, actual comunidad desplazada en Bogotá, tienen historias sobre el maíz y el chontaduro, donde se muestra la historia de una muerte y dos hermanas que lograron llegar a un campo de maíz, entonces, se percibe la manera en que el maíz, las semillas, el sembrar está transversal a los distintos ciclos de la vida: “De regreso vieron campos con cultivos de maíz y chontaduro que no se conocían en la tierra. Probaron los frutos y les parecieron muy buenos. Ancastor les indicó que no deberían llevar ninguna fruta porque era muy peligroso para la bajada; sin embargo, una de ellas guardó en la boca un grano de maíz y la otra una fruta de chontaduro. Ancastor las bajó a su casa de la misma manera que las había subido. Cuando llegaron al mundo, contaron a los otros indígenas Historias sobre el fríjol y el maíz cuando la gente se muere se encuentra en el bajía. También les mostraron las semillas, la del maíz y la del chontaduro y luego las sembraron. Cuando estuvo la cosecha, sacaron nuevas semillas y comieron el resto. A todos les parecieron muy buenos los frutos y siguieron sembrando y cosechando.”

Encuentro de diversidad Biocultural, Ciudad de México. Fuente: 3colibrís.

Finalmente, se pueden rastrear varios mitos cosmogónicos con relación a la noción de semillas. Se puede percibir que las semillas hacen constante referencia al origen, al inicio de todo lo creado, de todo lo vivo. Sin duda, nuestros “hermanos mayores” (término utilizado por las comunidades de la Sierra Nevada para referirse a ellos mismos, nosotros somos sus “hermanos menores”) tienen grandes narrativas que nos ilustran cómo todo nace desde las semillas y el porqué es tan fundamental preservar las semillas, también, podemos aprender de ellos a su mantener una constante armonía con todo lo que provee la naturaleza.  También, es fundamental re pensar los relatos de la semilla de la coca que se vieron desvirtuados por la época de la violencia, sin embargo, muchas comunidades de la sierra nevada aún conservan esta práctica de mambear, como una tradición sagrada. Mayor información sobre el poporo: https://pacifista.tv/notas/la-vida-con-el-poporo-un-viaje-de-mambe-y-coca-en-la-sierra-nevada/   

Colectivo: “Sin maíz, no hay país” (www.sinmaiznohaypais.org)

http://sinmaiznohaypais.org/wp-content/uploads/2015/12/Logo20relanzamiento20CampaC3B1a20Nacional20Sin20MaC3ADz20No20Hay20paC3ADs-150x150.jpg

Imagen recuperada de: http://sinmaiznohaypais.org/quienes-somos-la-campana/conoce-la-campana

Adicional a lo anterior, quisiéramos resaltar que en la actualidad, las comunidades tanto campesinas como indígenas, están en la constante necesidad de hacer defender sus territorios. Por tal motivo, en México, desde el año 2007,  se originó la campaña “Sin maíz no hay país” http://sinmaiznohaypais.org/quienes-somos-la-campana/conoce-la-campana la cual buscar dejar a un lado la amenaza transgénica para sus territorios. ¡Apoyemos la soberanía de la alimentaria y reactivación del campo! Que esta iniciativa mexicana, nos ayude a fortalecer nuestros territorios latinoamericanos en pro de cuidar nuestras semillas.

Bibliografía recomendada

Mingas de la palabra : textualidades oralitegráficas y visiones de cabeza en las oralituras y literaturas indígenas contemporáneas. Miguel Rocha Vivas. La Habana, Cuba : Fondo Editorial Casa de las Américas, 2016.