Encuentro práctico con las Escuelas Campesinas Agroecológicas

Autora: Ana Prada.

De entrada, parece redundante hablar de un encuentro práctico con una Escuela Campesina Agroecológica (ECA), el pragmatismo está imbricado en la naturaleza misma de las ECAs, porque es haciendo como aprendemos. Cómo dijo alguna vez Benjamín Franklin “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Esta frase adquiere un particular significado con las comunidades rurales, sean étnicas, campesinas o neorrurales, donde el conocimiento se produce y reproduce en el hacer y su permanente reflexión dados en una estrecha relación con la tierra y el territorio.

Fuente: 3Colibris.

En una visita al corregimiento de El Encano, hogar de la Laguna La Cocha en el departamento de Nariño, suroccidente colombiano, hace ya varios años, un campesino que nos recibió en su hogar a mí y al equipo de grabación de un documental sobre grupos autogestionados de ahorro y crédito, nos mostró cómo eran los cuadernos para ir a la escuela en su época, eran pizarras cuyo tamaño no era mayor a la pantalla de la laptop en la que escribo esta columna, en lugar de lápiz usaban tiza y una vez ocupaban el espacio de la mini pizarra tenían que borrar la información para escribir nuevas lecciones, de manera que durante un día de escuela los estudiantes podían borrar unas cinco veces lo que escribían y al final del día nada quedaba guardado en la pizarra, porque el campesino aprende en la práctica y así desarrolla una capacidad de almacenamiento de información envidiable, así era en los tiempos de antaño. Esta historia y el trabajo como voluntaria en una que otra parcela campesina me dieron lucen sobre el sentido político y metodológico tan potente de las ECAs.

Construyendo la vida querida a través del ahorro comunitario

Durante este último mes con mi colega Tania Fuentes hemos alternado columnas sobre historias de ECAs en Latinoamérica. En esta columna pretendo compartir mis reflexiones sobre la relevancia de implementar las metodologías propuestas en las ECAS para el fortalecimiento de procesos comunitarios desde una perspectiva de autogestión y su valioso potencial para contribuir a la construcción de paz con enfoque territorial. Además, la implementación de metodologías como las ECAs resulta bastante pertinente en este contexto de epidemia para fortalecer las capacidades de autogestión comunitaria para la garantía de la seguridad, soberanía y autonomía alimentaria en los territorios latinoamericanos.

ver Escuelas Campesinas Agroecológicas, experiencia de la organización Tierra Libre

ver Red de comercialización Vértice, ¿cómo una experiencia local puede transformar?

ver Caficultura y agroecología en sororidad. Femcafé, México.

ver Escuelas agroecológicas en Colombia

Lo metodológico es político

En 2019 me encontraba acompañando un proceso de evaluación participativa de los avances en la implementación de los Acuerdos de Paz en la amazonia colombiana, desde el primer día, los compañeros indígenas solicitaron con vehemencia al equipo organizador que se les involucrara en el diseño metodológico de la evaluación del Acuerdo y no solo en su implementación, para poder incorporar de manera adecuada la perspectiva étnica en los análisis y rutas de trabajo, uno de los líderes dijo algo que espero jamás olvidar a la hora de trabajar con comunidades “Lo metodológico también es político”.

Involucrar en la fase de diseño metodológico a las comunidades estimula su participación de manera activa y sostenida durante la implementación de proyectos o programas con los que se busca agenciar transformaciones en un territorio. Me parece que este un factor clave en el funcionamiento de las ECAs, pues, su diseño es participativo, las comunidades involucradas eligen que líneas productivas quieren desarrollar o fortalecer, en que escala quieren producir y comercializar, qué habilidades quieren adquirir o fortalecer, que mecanismos de aprendizaje utilizar durante la ECA y hasta diseñan su propia planeación de fincas a nivel familiar y/o comunitario.

El nivel de involucramiento de las comunidades y de autogestión varía en virtud de que tan involucradas estuvieron desde la fase de diseño, muchas veces las líneas de producción y el alcance geográfico de proyectos o programas de seguridad y soberanía alimentaria están construidos de arriba hacia abajo, desde un escritorio en el que participa un equipo de profesionales que jamás han visitado el lugar sobre el cuál están formulando proyectos o programas, esta es una realidad que aplica tanto para proyectos de cooperación internacional, como programas de gobierno. Después en la implementación llegamos a los territorios como los salvadores y más tarde con frecuencia nos sentimos frustrados porque “las comunidades no nos caminan”.

Las ECAs, se apoyan en metodologías construidas de abajo hacia arriba que promueven la autogestión, con herramientas como el método “Campesino a Campesino”, las comunidades comienzan haciendo su propia caracterización e identificación de necesidades, con información recolectada y analizada colectivamente que se queda en los territorios para servir a las comunidades, sus líderes y lideresas y facilitar la toma decisiones sobre posibles soluciones en el futuro.

Un elemento metodológico adicional que me parece seductor de las ECAs es el intercambio de experiencias a nivel local entre productores y productoras campesinos, étnicos o neorurales, bien sea para compartir saberes sobre el cuidado de las semillas, la nutrición de los suelos, la comercialización o tantos otros temas que interesan al productor agroecológico.

Podría explayarme en historias inspiradoras que he conocido de intercambios de saberes con la metodología Campesino a Campesino, pero, en esta ocasión quisiera compartir una experiencia que tuve en el marco de un proyecto de seguridad alimentaria que acompañé en el Caquetá. Con el equipo local nos dimos cuenta de que a las personas de la comunidad les daba pena hacer preguntas a los promotores locales, personas del mismo departamento con formación profesional, mientras que entre ellos se sentían más cómodos haciéndose preguntas. Además de encontrar una respuesta calurosa, recibían información supremamente contextualizada, compartían los mismos suelos, las mismas condiciones climáticas, los mismos retos de infraestructura vial, etc., así que decidimos diseñar una estrategia de intercambio de experiencias por líneas productivas que las mismas familias campesinas priorizaron,  así cada familia campesina vinculada al proyecto podía visitar fincas campesinas que se destacaran por sus procesos de producción agroecológica o de comercialización en el municipio vecino. Tuvimos un alto margen de replicabilidad en las fincas campesinas de los aprendizajes obtenidos durante las visitas de intercambio de experiencias, así descubrimos con el equipo la importancia facilitar el flujo adecuado de intercambio de saberes a nivel local, de campesino a campesino.  

Fuente: 3Colibrís.

Las ECAs y lo comunitario

Existe una relación cíclica entre procesos comunitarios y ECAs. Generalmente las ECAs se implementan en contextos en los que se cuenta con un suelo fértil para la acción colectiva, a la vez que las ECAs suelen fortalecer las capacidades de las comunidades para la acción colectiva.

El consenso, la escucha activa y la transformación de conflictos suelen ser los talones de Aquiles en los procesos comunitarios que buscan agenciar transformaciones locales a través de la producción agroecológica, especialmente en contextos en lo que han existido situaciones de conflicto armado que debilitan la confianza entre los miembros de la comunidad. No obstante, el enfoque comunitario de las ECAs, el encontrarse en el espacio de la finca campesina para aprender en comunidad y visualizar nuevos horizontes de futuro posibles gestados por la producción con enfoque agroecológico es un factor que suele resultar atractivo a nivel comunitario.

Durante mis andanzas por las tres Américas he observado que encontrarse con un otro que comparte visiones de futuro, el interés de producir de manera sustentable y relacionarse con la tierra y el territorio a través del cuidado, como proponen las ECAs, se convierte en un elemento que cohesiona y convierte a las ECAs en una valiosa estrategia para fortalecer las redes locales, nacionales y regionales alrededor de la producción y a veces comercialización a alimentos desde una perspectiva agroecológica. Cómo decía don José Casimiro de La Finca del Medio, Cuba, con las redes uno se da cuenta de que no está solo y se motiva a seguir produciendo agroecológico.

ver La permacultura en Cuba, una forma de preservar la agricultura familiar.

Una respuesta para “Encuentro práctico con las Escuelas Campesinas Agroecológicas”

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