¡El macizo colombiano se respeta! Nariño le dice no a la Megaminería

Nuestros amigos del Comité de Integración del Macizo (CIMA) trabaja por el reconocimiento del campesino y la defensa de la estrella fluvial que es el macizo colombiano, que comparten los departamentos de Nariño y Cauca, que ha sido hogar de conflictos por el uso de los recursos.

CIMA está impulsa junto al ANUC, Pastoral Social, Marcha Patriótica, Comités Agrarios, organizaciones de mujeres, de jóvenes, sociales, comunitarias, alcaldías y concejales se han unido para realizar consultar populares en defensa del agua, la vida y el territorio

San Lorenzo es un Municipio hídrico del Norte de Nariño, con numerosos nacimientos de arroyos y quebradas que alimentan los ríos Mayo y Juanambú, surtiendo acueductos y distritos de riego de San Lorenzo y los municipios vecinos de Taminango, La Unión y Arboleda. La vocación del municipio es agropecuaria, destacándose la producción de café de alta calidad, frutales, pequeña ganadería y diversos alimentos.

En el Foro de agua y Minería realizado el 2 de julio de 2017 en Berruecos, norte de Nariño, los movimientos sociales deciden adelantar procesos de consulta popular para refrendar la voluntad de las comunidades y sus instituciones locales de proteger el territorio, sus bienes naturales y la vocación agropecuaria; de manera inmediata se inició el proceso de consulta popular minera en 5 Municipios del TCAM.

Adjunto encuentras el comunicado a la opinión pública sobre la consulta.

Comunicado consulta legítima San Lorenzo

 

nariño

Colombia un país sin víctimas, pero con millones de maestros

Por Ana Prada.

¿Cómo comenzar a contar tu historia?, suspiro profundo.

Éste fragmento, es un sencillo homenaje a los ocho millones de colombianos que han sido “víctimas” del conflicto armado en Colombia (Cifras no oficiales de los 8 millones de nombres que hace un año fueron presentados al Papa Francisco en su visita a Villavicencio), que sí multiplicamos por 3 familiares cercanos a cada persona asesinada, podríamos decir que cerca de la mitad de colombianos han sido directamente tocados por el flagelo del conflicto, y me atrevería a decir que todos hemos sido tocados indirectamente por vivir en un país en el que una idea vale más que una vida.

Por cuestiones de seguridad voy a cambiar tu nombre y tu lugar de procedencia, pero, tu sabes que estas palabras son escritas para ti.

Marisol, nació hace 34 años en Balboa, Cauca, tuvo una infancia llena de amor, juegos y risas con sus hermanos, en el campo nunca falta nada, quizá el dinero no sobra, pero, existe otro tipo de abundancia. Cuando llegó ese cultivo al territorio, su familia, como tantas otras familias campesinas encontraron una manera de subsistir, en un Estado protector de la agroindustria foránea, el campesino encontró la manera de pagar la educación, la salud y los gastos del día a día. A la fecha no he encontrado la primera familia que disfrute crecer ese cultivo para fines que no sean curativos y sagrados cómo lo hacían nuestros ancestros, pero, de algo tiene uno que ganarse la papa.

foto 1Fuente: 3Colibrís.

Estaba en su adolescencia cuándo Marisol tuvo que dejar su tierra por primera vez, porque algunos actores armados la obligaron, a estas alturas no importa de qué bando fueron, todos son colombianos lastimando a colombianos. Por primera vez en su vida Marisol supo lo que era comenzar su vida de ceros, con todas las dudas, temores e incertidumbres que significa dejar tu tierra para proteger tu vida.

Sin más, Marisol junto a sus hermanos se las arregló para comenzar su vida. En las noches era común revivir episodios del día en el que tuvo que dejar su hogar, sin embargo, ella siguió su vida, se enamoró de un hombre con el que comenzó un hogar y tuvo tres hermosos hijos. Varios años después, sucedió una de esas cosas que son difíciles de explicar, con las que uno tiene que hacer de tripas corazón para entender la cruda realidad del segundo país más feliz del mundo. Una mañana los armados se llevaron a su hermano, e iban por ella, porque al parecer él cometió el delito de defender aquello que nos pertenece a todos.

Así, ella tuvo que dejar de nuevo su hogar, volverse invisible, haciendo tan bien su labor que casi logra hacerse invisible para ella misma. Esta vez con familia a cargo y por segunda ocasión Marisol tuvo que comenzar de nuevo una vida. Con los bolsillos llenos de resiliencia Marisol, encontró un nuevo lugar para ella y su familia, lejos del ruido de las armas y más cerquita del cantar de los colibrís. Ahora ella tiene una de las casas campesinas más hermosas que yo haya visto, llenas de color y de vida, porque dónde abunda el amor nunca falta nada, aún si no abundan los billetes.

Las historias más esperanzadoras y más hermosas de mi país las he encontrado en los rostros de las personas que han vivido el conflicto armado de frente, en el campo, porque acá de eso no se habla en las ciudades, ellos que curiosamente son en su mayoría quiénes nos alimentan, los campesinos. A veces siento que es una ofensa llamar víctima a personas tan resilientes, que se reponen con dignidad a pérdidas dolorosas y deciden asumir el perdón y la reconciliación cómo principio de vida para llevar vidas ligeras, para mí ellos nos son víctimas, son maestros.

foto 2Fuente: 3Colibrís.

De hecho, a manera de infidencia les comparto que, emprender con una fundación en un país en el que se cree más en la gran industria que en el pequeño emprendedor social, que nos toca comenzar con las uñas, endeudarnos por nuestros sueños entre tantas maromas que hacemos, he tenido la fortuna de dar con buenos mentores y una de ellas es Marisol, a quién llamo para pedir consejos sobre mi emprendimiento cuándo tengo dudas sobre qué camino coger. Quizá Marisol no es experta en emprendimiento, ni en mercadeo, ni finanzas o esos temas tan importantes para sacar a flote un emprendimiento, pero, es seguro que ella tiene un PhD en parársele a la vida con dignidad y templanza, y esas habilidades que debemos desarrollar los jóvenes para ser siempre custodios de esperanza. Toda esta reflexión me invita a preguntarme ¿Qué tal si dejamos de pensar que Colombia es un país de víctimas y víctimarios?, si nos escuchamos, nos miramos a los ojos, nos perdonamos y construimos país, sin asistencialismos, sin lástimas, sin odios, movidos por el genuino deseo de construir la Colombia que nos merecemos, porque en Colombia la paz se escribe con C de Campo.

foto 3Fuente: 3Colibrís.

Toda mi gratitud a Marisol por compartirme su historia de vida, porque estas historias le dan vida a 3Colibrís, para darle cara a los que producen nuestros alimentos para construir paz, y más recientemente darles cara a los comensales, porque para construir paz tenemos que encontrarnos todos, izquierda, derecha y centro, afro, indígena, campesino, hombre, mujer, paramilitar, guerrillero, militar al final del día todos somos colombianos.

Del campo a Bogotá: mercados agroecológicos en la capital

Si te interesa la agroecología y la alimentación consciente, en este artículo encontraras la experiencia de Ana Prada en su búsqueda por alimentarse sano y apoyar a los pequeños agricultores de Colombia desde Bogotá.  

Por: Ana Prada.

Conocí el Mercado de Semilla Andina en el 2017, cuándo Marianne Barahona, defensora incansable de la agroecología en Colombia, me invitó a participar en una de las ediciones mensuales del Mercado Agreocológico Tierra Viva para compartir mi experiencia visitando agricultores agroecológicos de Latinoamérica con el proyecto Custodios de Esperanza. Recuerdo que quedé profundamente conmovida por el cariño con el que cada uno de los integrantes del mercado comparten sus saberes y lo mejor de ellos a través de alimentos frescos, procesados y artesanías que ofrecen al público capitalino, generalmente en la Casa Kilele, ubicaba en la localidad de Teusaquillo de Bogotá.

semilla andinaSe respira el amor en el mercado agroecológico de Semilla Andina. Fuente: 3Colibrís.

Motivada por el deseo de alimentarme sano y en coherencia con la manera cómo pienso, he decidido convertir mi alimentación y mis compras en decisiones políticas personales. Si bien los alimentos agroecológicos resultan más costosos (no más caros), que los convencionales, he decidido ir integrando alimentos de este tipo poco a poco en mi alimentación; algunas aromáticas, verduras y otros productos transformados agreocológicos. Dividiendo mis compras entre Agrosolidaria Bogotá y Semilla Andina (organizadores del Mercado agroecológico de Tierra Vida). La facilidad de acceder a alimentos sanos y la diversidad de su oferta han hecho más llevadera mi decisión de apoyar a los pequeños agricultores de mi país desde mi alimentación.

huertaUna deliciosa huerta orgánica. Fuente: 3Colibrís.

Los mercados que pido oscilan entre los 40 mil y los 85 mil pesos colombianos por semana (alrededor de 12 a 25 dolares estadounidenses), y en ellos encuentro lo básico para bandearme, como decimos los rolos. Posiblemente en las grandes superficies podré encontrar los mismos productos más baratos, pero a largo plazo prefiero que mi familia y yo nos alimentemos sano, ponerle toda la fé a la caléndula que tomo en infusión para sanar mi dolor de rodillas -tras dos cirugías de reconstrucción de ligamento cruzado-, o al agua de manzanilla para eliminar los dolores de los primeros días de llegada de mi luna, así como tantas otras formas de sanar con los alimentos que mis amigos agricultores han cosechado con tanto cariño, junto con la alegría que me da cuándo en mi familia preferimos cocinar agrecológico porque sabemos que es saludable, confiando que el alimento que voy a disfrutar fue cosechado en suelos sanos, ricos en nutrientes que van a alimentar nuestro cuerpo y espíritu.

agroecologiaEn la agroecología se establece una relación con los sistemas forestales en los que habitan los sistemas productivos. Fuentre: 3Colibrís.

Prefiero comer agroecológico para no quedarme varada por comida con el ritmo de vida que llevo. Mi día comienza faltando 10 minutos para las 5 am, troto 6 kilómetros a diario y siempre me desplazo en bicicleta por Bogotá, no como más carne que mariscos y procuro comer proteína vegetal todos los días, son actividades cotidianas que me exigen tener una dieta especial para tener toda la energía necesaria, sin acudir a fuentes de proteína animal. En los mercados agroecológicos y con mis amigos agricultores he encontrado los alimentos adecuados para no sentir bajones de energía, procuro comprar la quinoa, la panela y frutales en Agrosolidaria Bogotá, los vegetales, arómáticas y chocolate con Tierra Viva. La clave es tener una dieta diversa, por eso es una bendición que existan agricultores que trabajan la agroecología, que defienden la diversidad cómo principio de vida, somos diversos de origen, tenemos el privilegio cómo colombianos a alimentarnos diverso, nos corresponde honrar ese privilegio a través de nuestras decisiones de compra.

“La clave es tener un dieta diversa, por eso es una bendición que existan agricultores que trabajan la agroecología, que defienden la diversidad cómo principio de vida, somos diversos de origen, tenemos el privilegio cómo colombianos a de alimentarnos diverso, nos corresponde honrar ese privilegio a través de nuestras decisiones de compra.” 

En el primer mercado que pedí a Semilla Andina, me llegó cómo regalo un chachafruto, o balú, no tenía ni idea de qué hacer con él ¡¿Tomármelo en jugo, cocinarlo con arroz, hacer un postre?!. Creo que el desconocimiento de posibilidades gastronómicas es una de las razones por las cuáles los comensales estamos tan desconectados de nuestras raíces en lo que a alimentación concierne. En su deseo de sacarme de la duda a mí y todos los comensales interesados en crear dietas diversas y soberanas, Marianne me ha compartido un par de deliciosas recetas que podemos cocinar con chachafruto y que hoy comparto con ustedes:

Brownie húmedo de chachafruto y cacao

Ingredientes:

200gr Chachafruto también conocido como balú

3ml Esencia de vainilla

2c/da Miel de abejas

2c/da Aceite de coco

2c/da Harina de trigo

2u Yema de huevo

3gr Polvo de hornear

100gr Cacao

Flores comestibles para decorar

Procedimiento:

  1. Cocinar el chachafruto en la cascarilla hasta que este tierno
  2. Dejar enfriar
  3. Retirar la cascarilla y hacerlo puré con ayuda de un tenedor o batidor de mano
  4. Derretir a baño de María el cacao
  5. Mezclar todos los ingredientes con el puré de chachafruto con ayuda de un batidor o un tenedor
  6. Engrasar con aceite de coco moldes para muffin y llenar 3/4 partes
  7. Hornear a 180º por 25 minutos
  8. Dejar enfriar
  9. Servir y decorar con flores

brownieAsí luce el brownie. Fuente: Instagram de Semilla Andina.

Cremoso de Chachafruto

Ingredientes:

200 gr Chachafruto

80 gr Ghee derretido (mantequilla)

Sal y pimienta

Procedimiento:

  1. Cocinar el chachafruto en la cascarilla hasta que este tierno
  2. Dejar enfriar
  3. Derretir el ghee
  4. Procesar el chachafruto con el ghee hasta que tenga una textura suave
  5. Agregar un poco de agua si está muy denso
  6. Sal pimentar
  7. Servir el cremoso de balú acompañado de chips de papas, cubios, yuca o arracacha y por supuesto no olvidar la ensalada.

cremosoCremoso y delicioso. Fuente: Instragram de Semilla Andina.

Si tienes alguna receta que quieras compartir o que quisieras encontrar en nuestro blog “Cosechas” escríbenos por facebook en nuestra página @3colibrís.

¡Buen provecho!