Conóce la historia de Isabel Cadavid, una joven que le pone el corazón a la agricultura.

Para ésta edición de 3colibris para inspirar, compartimos la historia de vida de Isabel Cadavid, una joven colombiana cuya historia de vida nos invita a reconciliarnos con el campo. Isabel lidera AgroMandala, una iniciativa productiva que le apuesta a la producción y comercialización de productos agroecológicos, dignificando la producción campesina garantizando productos sanos y limpios para las familias de Medellín. A continuación, compartimos la entrevista realizada a ésta ecóloga Javeriana.

¿Cuál es la historia de Isabel Cadavid?

Soy de Medellín, educada en la ciudad, pero todos los fines de semana iba al campo, mi familia es de tradición cafetera. Siempre he sido una amante de la naturaleza y los ecosistemas marinos y por estos decidí dedicarme a la ecología para la conservación de los ecosistemas, más tarde en la carrera de ecología me enamoré aún más de ese proceso que estaba como dormido en mí: el campesinado y la producción de alimentos en el entorno rural andino. Hice mi pasantía en el altiplano cundiboyacense y decidí que mi vida iba a estar dedicada a la producción de alimentos en la región andina. Mi decisión de vivir y producir en el campo fue parte de mi historia personal y mi vocación siempre ha sido el servicio, ¿Qué mejor que servir en lo que uno sabe hacer y lo que hace con voluntad? Me gusta mucho compartir todos los árboles y semillas que cultivo y soy muy curiosa.

Isabel, ¿Para ti que significa el campo?

Es lo que me motiva, es mi medio de vida, mi lugar, donde he conocido a personas especiales con calidad humana y de las que más he aprendido. El campo es lo que late en mis venas, lo que me permite ser auténtica y feliz.

“El campo es lo que late en mis venas, lo que me permite ser auténtica y feliz.”

¿Qué es AgroMandala?

Es una historia, un montón de ideas vibrando juntas, mi hogar y es una iniciativa productiva agroecológica 100%. AgroMandala comenzó con cultivos en enero del 2014, pero ya se estaba pensando desde mediados de 2013. Actualmente tenemos cultivos de plátano, banano, cítricos (naranja, mandarina y limón de diferentes variedades), frutas tropicales (maracuyá, papaya, piña) y variedades no comerciales a manera de conservación como ñame de diferentes variedades, ajís, tomates aromáticas y árboles en formación.

Quería dedicarme a algo que no tuviera horario de oficina, que no fuera en la ciudad y que me permitiera vivir en el campo, comencé a cultivar en un espacio que me dio mi papá en la finca en Fredonia, Antioquia.

AgroMandala somos mi papá, que es mi mentor en la parte productiva. Don Mario, que me ayuda en la vereda. Isabel y Karen, madre e hija que me apoyan incansablemente y yo, somos poquitos pero trabajamos en equipo.

El mándala se basó en las leyes de conservación que tienen los árboles en ecosistemas  con un suelo plano. Como la distribución de semillas y crecimiento no es lineal, pues la naturaleza no tiene líneas rectas, me pareció mejor hacerlo de forma circular, si existe un árbol ubicado en el centro dispersando semillas el crecimiento de las plántulas iba a ser circular. Mas tarde, en un curso de permacultura aprendí que eso se llama geometría sagrada, esas líneas sagradas que dibujamos están trazadas con el oriente y occidente que recomiendan las culturas de Centroamérica para trazar la geometría sagrada en los cultivos, conocer eso fue una sorpresa muy bonita.

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Fuente: Isabel Cadavid. Isabel junto a su equipo, Karen e Isabel, madre e hija comprometidas con la agricultura limpia.  

¿Cuáles consideras que son los principales riesgos que enfrenta AgroMandala actualmente?

El cambio climático, hemos tenido veranos muy extensos y fuertes que han sido la mayor prueba que se le han presentado al cultivo, pero es gratificante ver que sin necesidad de riego, manejando los estratos en las plantas y la disponibilidad de materia orgánica en el suelo se ha podido manejar un largo verano, aun teniendo plantas tan jóvenes y pequeñas.

Retos a nivel comercial veo muchos, porque no se puede distribuir mucho de este alimento en forma local, es difícil tener acceso a las cadenas de venta.

Otro reto es ser un equipo de trabajo, nosotros estamos convencidos, pero es difícil educar a las personas para que crean en una agricultura limpia, tenemos que hacer un equipo que crea en esto y transformar corazones desde el ejemplo, ese es un reto, pero es un reto muy agradable.

¿Qué tipo de cultivo consideras que tiene mayor capacidad para adaptarse al cambio climático, el convencional o el orgánico/agroecológico?

El agroecológico está más dispuesto a aguantar cambios climáticos, sea para sequía o lluvias intensas. En este momento estoy haciendo la experiencia en día a día y es así, pero también hay formas de monocultivo que son resilientes a estos cambios, el café bajo sombra con prácticas agroecológicas está muy dispuesto a resistir estos cambios, la ganadería está muy perjudicada, pero en manejo bajo sombra se mantiene en buenas condiciones. Es importante tener suelos sanos, sombreado para los cultivos y una composición ecológica resistente.

¿Cómo percibes el panorama comercial de la producción agroecológica en Colombia?

Este tipo de cultivos están en auge, muchas personas buscan alimentos limpios, en los que puedan saber quién fue y bajo qué condiciones son producidos sus alimentos. Existen personas que consumen estos alimentos en las ciudades y en el campo hay personas dispuestas a producir de manera limpia, pero necesitamos un puente que nos conecte, somos altamente dependientes en la cadena de comercialización, generalmente tenemos que depender de intermediarios, por eso es necesario unirnos con sistemas colaborativos en los que podamos distribuir las tareas, porque la cadena de distribución quita mucho tiempo al ejercicio productivo.

Parte de trabajo de alimentos sanos está basado en la educación del consumidor. Las personas que compran mis productos saben que no van a tener toda la variedad que se encuentra en un supermercado de gran superficie, por ejemplo, la papaya, nuestro cultivo se da dos veces al año y ya no va a haber más hasta la próxima temporada de cultivo, a pesar de ello esperan a las cosechas, porque saben que van a encontrar alimentos producidos de manera limpia y con una historia. Una ventaja de la producción limpia es que no somos dependientes de precios de mercado, manejamos precios estables y no somos tan vulnerables a los cambios de precios, que es algo con lo que los agricultores sufrimos con productos tradicionales.

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Fuente: Isabel Cadavid. AgroMandala está compuesta por un equipo de personas enamoradas del campo y la agricultura sustentable.  

¿Cómo visualizas el porvenir de AgroMandala?

El cultivo ha ido creciendo lentamente, actualmente es de cerca de 2 hectáreas. El primer año sembramos un cuarto de cultivo, el siguiente otro cuarto y ahora nos vamos con la otra mitad para cerrar el mándala, por eso el nombre de AgroMandala. Sembramos un bosque circular comestible cerramos con la diversidad como la planeamos y las labores que quedan son levantar para cuidar la alimentación del suelo.

Para terminar, ¿Qué mensaje darías a los jóvenes del campo que desean migrar a las ciudades por no considerar la agricultura como un proyecto de vida viable, y a los jóvenes de las ciudades que desconocen el campo?

A jóvenes del campo.

Podemos construir muchas cosas, pensándonos de forma distinta, desde el placer por el trabajo, la disposición por hacer las cosas con amor, la vida en el campo es viable económicamente, pero nos falta construir juntos, pensar en unirnos, trabajar disponernos a aprender, ser completamente abiertos al aprendizaje. Creo que por parte de los jóvenes hay mucho deseo de reconciliarse con el territorio, los procesos productivos y el campo.

“Creo que por parte de los jóvenes hay mucho deseo de reconciliarse con el territorio, los procesos productivos y el campo.”

A jóvenes en las ciudades.

Les recomiendo que se vayan a aprender de los procesos rurales, es como volver al sentido de la vida, es una oportunidad para servir, tener una vida sana y volver a respetar el vínculo que tenemos con el campo que es sustento vital de nuestra vida cotidiana en la ciudad.

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Fuente: Isabel Cadavid. La implementación de la geometría sagrada contribuye a hacer más resilientes los cultivos para adaptarse el cambio climático.  

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