La pandemia y la seguridad alimentaria. [Opinión]

Autora: Adriana Marcela Ruiz*

La crisis sanitaria causada por el COVID-19 ha desencadenado una crisis en la seguridad alimentaria, que va a afectar a todos los habitantes del país, pero que sin ninguna duda esta encarnada en los mas pobres. La pandemia y las medidas que han tomado los gobiernos para limitar el número de contagios y muertos, ha llevado a una crisis económica que ha dejado al descubierto una situación que muchos creían lejana, la inseguridad alimentaria.

No tener dinero para comprar alimentos es hoy en día la realidad de muchos colombianos trabajadores informales, emprendedores, pequeños empresarios, negociantes; todos ellos que en las estadísticas ayudaban a menguar la tasa de desempleo del país, sumados a los que están perdiendo sus empleos formales y ahora no cuentan con ningún ingreso, hoy en día clasifican en inseguridad alimentaria.

En Colombia muchos niños dependen del programa de alimentación escolar para no pasar hambre, es bueno tener un programa de alimentación escolar, pero no es bueno que los niños solo tengan esa comida asegurada y entonces, ¿qué les pasa en las vacaciones? En este cese de actividades por la pandemia, el ministerio y las secretarias departamentales de educación han hecho entrega de esas raciones alimentarias, pero en un hogar donde no hay más comida, lo que era para el estudiante, se vuelve la comida de toda la familia.

Ha sido interesante ver como el apoyo social, la generosidad, la colaboración entre las personas también ha surgido para paliar esta crisis, son muchas las iniciativas, no solo de las empresas y los gobiernos nacional y departamentales, sino desde las comunidades, desde las personas del común.

Pero esta crisis debe ser el momento para repensarnos, para comprender que un virus como el que ha causado esta pandemia, puede estar relacionado con la forma como el sistema alimentario actual presiona al medio ambiente.

La cada vez más frecuente intromisión de los seres humanos en el hábitat de los animales por la deforestación de los bosques, la contaminación de los suelos y el agua, crean condiciones para que los virus emerjan y se propaguen.  Estamos desequilibrando la naturaleza.

Nuestra dieta, nuestra alimentación es cada vez más parecida en todo el mundo y está basada en los mismos alimentos, es el resultado de un sistema que produce esos alimentos a gran escala, con el detrimento del medio ambiente y serias repercusiones en el estado de salud de las personas. 

Fuente: 3Colibrís.

Desde los años 80, la producción mundial de alimentos es cada vez mas especializada e intensiva, con el fin de comercializarlos a nivel internacional; de tal forma que los países ya no producen lo que se necesita para que su población se alimente, sino que producen para vender y después comprar -importar- lo que su gente habrá de comer. En ese negocio, se han ido perdiendo las tradiciones alimentarias de los países y nos hemos ido uniformando en patrones de consumo alimentario cada vez más estandarizados, que están causando enfermedades crónicas a la población como obesidad, diabetes e hipertensión.

“los países ya no producen lo que se necesita para que su población se alimente, sino que producen para vender y después comprar -importar- lo que su gente habrá de comer.”

En una pandemia como la que nos encontramos, están en juego las cadenas de suministro de alimentos. Dependemos de alimentos importados, que tal vez no se estén produciendo en su país de origen, porque no hay quien los coseche por la cuarentena, o tal vez no puedan viajar hacia acá porque las fronteras están cerradas, o porque los gobiernos han puesto restricciones en la comercialización, para asegurar la comida de sus países, entonces ¿qué vamos a hacer aquí?

Esta pandemia ha develado la gran cantidad de personas que viven al borde del hambre en nuestro país, además de todos aquellos que están cada vez más cerca de la línea de pobreza. Estas condiciones sumadas a las actuales condiciones de aislamiento social, restricciones de desplazamiento y pérdida de ingresos, van a conducir a una crisis alimentaria.

Las cadenas de suministro cortas, son la mejor alternativa a esa situación. Consumir lo local, implica que los mercados locales no se cierren y para eso deben cumplir las condiciones de higiene y distanciamiento social que se requieren para el manejo de la pandemia. Este es un reto para los gobiernos departamentales y municipales, pues es vital reforzar los mercados y los pequeños productores para que sigan ofreciendo sus productos a las poblaciones.

Consumir lo local, implica para el consumidor conectarse con el origen de los alimentos, de donde vienen, quien los cultiva, cuales están en cosecha y aprovecharlos, recuperar esos alimentos tradicionales, que siempre han estado ahí, pero que, por los efectos del patrón estandarizado de consumo alimentario, hemos ido olvidando y dejando de consumir. Es tiempo de volver a lo local, a lo nuestro.

Fuente: 3Colibrís.

Adriana Marcela Ruiz Pineda es Nutricionista Dietista, becaria del curso internacional de Sistemas Alimentarios de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos, Mg Nutrición Humana, Estudiante Doctorado Nutrición, UFPE-Brasil. Actualmente es docente de la Escuela Nutrición y Dietética, en la Universidad de Antioquia, le interesan los procesos de soberanía y seguridad alimentaria, en la soberanía alimentaria de comunidades de pescadores artesanales.

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