Daniell Roldán. La voz de una generación altamente consciente y que se hartó de tener jefes. [Crónica]

Daniell Roldán, es un joven bogotano de 27 años, alegre, curioso y apasionado por encontrar nuevos retos en cada momento. Si bien es ingeniero forestal de formación, él prefiere que lo distingan por lo que hace y lo que es / más que por los diplomas que lleva bajo su brazo. Daniell es la voz de una generación que cree en el buen vivir, que se cansó de tener jefes y buscar la estabilidad laboral y que viaja por el mundo para establecer redes para construir un mundo mejor. En esta edición de 3colibrís te contamos su inspiradora historia.

Fuente: Daniell Roldán.

No sabía qué quería hacer en la universidad

En un primer momento, crear un proyecto de vida propio ha sido un proceso dinámico y en permanente construcción en el andar de Daniell, cuando inició sus estudios de Ingeniería Forestal en la Universidad Distrital, en Bogotá. En el colegio no tenía muy claro qué quería estudiar, ni mucho menos qué quería hacer, la ingeniería forestal fue una casualidad, que hasta 4 semestre comenzó a tener sentido en su vida.

A Daniell no le mataban de emoción las tradicionales carreras de vida que tenían los ingenieros forestales, de trabajar para multinacionales papeleras o haciendo Planes de Ordenamiento territorial. Sin embargo, cuando cursó las materias de botánica (estudio de plantas con flores) y dentrología (el estudio de plantas sin flores) y cuando realizó salidas de campo a los departamentos de Bolívar, Antioquia y Córdoba (Colombia), le tomó más cariño a su profesión, al entender el potencial de transformación social en un país amazónico y el segundo país más megadiverso del mundo después de Brasil.

Fuente: Daniell Roldán.

“Mi formación como ingeniero forestal me recuerda que las plantas son seres vivos y son la base de la vida, tenemos que aprender a usarlas sin excedernos”, cuenta Daniell, fue en la práctica con comunidades que Daniell comenzó a encontrar una relación entre su quehacer y su propósito de vida, de una manera muy auténtica, aprendiendo a su manera.


Daniell Roldán

“La ingeniería forestal es cómo un pétalo de la permacultura”

Yo soy un autodidacta

Tras terminar su carrera en 2017, Daniell sentía una insaciable necesidad de aprender, de formarse, sin embargo, sentía que sus preguntas no se resolvían en la academia tradicional, así que comenzó a experimentar para aprender, tomando cursos de carpintería, bioconstrucción, guianza para turismo y ser brigadista forestal. Gran parte de su formación ha sido posible gracias a la oferta del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).

Según el diario peruano, la generación de nacidos entre 1989 y 1996, conocidos como millenials, son cerca del 30% de la población mundial y cerca del 35% de la fuerza laboral mundial, están altamente conectados a las tecnologías y suelen buscar alternativas de formación distintas a las instituciones formales.

Fuente: Daniell Roldán.

La filosofía japonesa del ikigai ha influenciado profundamente la cosmovisión de Daniell, que considera que todo conocimiento y experiencia adquirido debe llevarnos a comprender nuestro interior, a través de una exploración paciente para llegar a lo más profundo de nuestro ser y conectar cada acción de nuestra vida cotidiana con nuestro propósito de vida.

En su constante búsqueda de aprender desde la experiencia, desde el ensayo y error, Daniell tuvo bastantes encuentros afortunados con redes de jóvenes que cómo él buscan hacer del mundo un lugar mejor desde la construcción de ciudades sostenibles, a través de la agricultura urbana y la bioconstrucción.

Trabajar en red para reconocer las habilidades propias de los demás

Tan pronto terminó sus estudios de pregrado, Daniell se vinculó a procesos organizativos liderados por jóvenes y creó sus propios proyectos con amigos. En el año 2017, fue voluntario del colectivo “Sembradores Van der Hamen” jóvenes que protegen la reserva forestal, área de protección ambiental declarada reserva en el año 2000. En 2017 con un grupo de amigos creó la entidad sin ánimo de lucro “Corpacedros”.

En 2018, Daniell contribuyó al Mercado de los pueblos, un proceso de resistencia comunitaria que tiene lugar en Tibanica, localidad de Bosa en la capital colombiana, desarrollando huertas urbanas con vecinos, participando en mercados campesinos, realizando expediciones agroalimentarias en las que se realizaban visitas a ecosistemas estratégicos para implementar huertas, laboratorios gastronómicos y ofreciendo soluciones a problemas locales utilizando tecnologías apropiadas como recaudación de aguas lluvias, arado de bajo impacto en los suelos y barreras vidas.

Fuente: Daniell Roldán.

En 2019, Daniell se vinculó al colectivo “Con la cuchara no se juega” para generar reflexiones – acciones de promoción de la autonomía alimentaria. En el mismo año, con su proyecto “Echar semilla” se estrenó como profe de agricultura urbana con niños que viven en el barrio Egipto, uno de los barrios más marginados de Bogotá, así hablando de bombas de semillas, huertas caseras, compost y lombrices, Daniell desalambró fronteras entre vecinos de distintos barrios que habían creado fronteras invisibles cuyo traspaso podría poner en peligro la vida de quién se atreviera a entrar en el territorio del otro. Desde esta perspectiva, la agricultura urbana puede convertirse en un mecanismo de reconcialiación.

Un hito para Daniell ha sido ser parte de dos colectivos, que , curiosamente, llevan el mismo nombre: “Buena Semilla”, uno es un comedor comunitario infantil que contribuye a mejorar la seguridad y autonomía alimentaria de niños y niñas de barrios marginados de Bogotá; el otro, es un colectivo de jóvenes que le apuestan a la construcción de ciudades sustentables a través de la bioconstrucción, especialmente con guadua. Bajo un esquema particular de sociocracia y economía solidaria, con Buena Semilla Permacultural Daniell ha aprendido a liberar el conocimiento hacia afuera para construir con otros.


“Para construir redes lo más importante es disfrutar y vivir el trabajo en equipo”


“Para hacer compost hay que cagarla un montón”

En el presente , Daniell construye su futuro. Mezclando la agricultura urbana, la biocontrucción y el turismo comunitario Daniell sueña con contribuir a dignificar la vida de otros. Que las ciudades del futuro sean espacios más conscientes sobre su huella y más abiertos a la construcción de estilos de vida sustentables, en los que convivan los saberes tradicionales, la alimentación sana y la vivienda sustentable con las necesidades propias de las grandes urbes.

Además, Daniell sueña con consolidar un red de proyectos de turismo sustentable y comunitario desde el avitursimo, el apiturismo y el turismo experiencial para valorar la rica diversidad biocultural que habita en Colombia para que las personas dejen de temer desarrollar proyectos de vida en el campo.

La historia de Daniell nos inspira, porque sabemos que como él existen miles de jóvenes: hombres y mujeres que han encontrado su proyecto de vida en dignificar el campo y construir puentes entre el campo y la ciudad. Con su proyecto El Nido, que desarrolla en equipo con su primo Julián, en el que confluyen el circo, la bioconstrucción y la agricultura urbana.

Puedes contactar a Daniell en el teléfono +573046077027

Si conoces una historia de alguien que trabaje por construir ruralidades sustentables ¡Queremos escucharte!

Fuente: Daniell Roldán.

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