Diálogos de la literatura con la ruralidad: Entrevista con Rodolfo de Roux y su novela El dolor de la tierra.

Para esta edición de 3Colibrís, entrevistamos al talentoso escritor jesuita y amante de la ruralidad Colombiana Rodolfo Eduardo de Roux

3Colibrís:¿ Por qué sale esa idea de escribir una novela con dialecto campesino?

Rodolfo Eduardo de Roux:  Para leer la novela no es una condición que a uno le guste el campo. Obviamente, las personas de ciudad, les costaría un poco. Pero bueno. La principal motivación es que yo soy caleño, vallecaucano. Mis abuelos y mis papás tuvieron una hacienda, una cría de ganado. De mi vida ordinaria, desde que yo me acuerdo de mí mismo, nosotros estábamos tres meses completamente en el campo. Por otra parte, Cali en ese tiempo era un pueblo grande. Yo crecí en ese medio. La hacienda ,en un primer momento, era monte, barro, no había casa. Podíamos ver los micos brincar por todas partes. Ese era el mundo en el que crecí por eso te lo quiero describir, todos los animales que te puedas imaginar. Un día cerca de la hacienda, descubrieron que había un lobo, yo nunca pensé que en Cali existía este tipo de animal.  Tuvimos un gran susto como habitantes. Era un animal feroz y con unos ojos azules, repletos de rabia. Sin duda, todo ese contexto de mi infancia y de toda mi vida fue insumo profundo para poder escribir.

Fuente: Angie Puentes equipo de 3Colibrís.

En ese tiempo, teníamos de mascota a un monito. Era como nuestro perro. Solamente que era un mono, cuando comíamos galletas de sal él también comía. Todo ese mundo se me quedó grabado.

Por otra parte, en mi apostolado como sacerdote. Desde 1974, yo fui el cura- párroco- de una vereda en el municipio cercano a Cáqueza, vereda Monteredondo. Yo trabajé enormemente con los campesinos. Duré del año  1974 al año 2011. Yo siempre he tenido un amor por el campo muy grande. Desde que entré a la Compañía de Jesús siempre estuve atravesado por ese amor, toda mi vida he tenido contacto inmediato con la naturaleza. Asimismo, el constante contacto con gente sencilla. Mis grandes amigos han sido gente campesina. Yo desde adolescente, escribí un cuento sobre una empleada negra que falleció en nuestra casa. Le decíamos la mama Marcela. Me crie entre mujeres negras y el mundo campesino.

3Colibrís: ¿ Cómo escribió esa novela?

Rodolfo Eduardo de Roux:  Yo desde muchacho, he escrito poesía y cuentos. Pero, hacia 1970 tengo el primer borrador guardado a mano. Son tres cuadernos con mi caligrafía en donde está todo el borrador de la novela. Escribir una novela es tremendo. Un día sentí que yo tenía que escribir eso. Por mis quehaceres de aquel entonces, me ocupé y no pude. Pero en los años 80´s sentí esa inquietud. El vocabulario, el nivel de hablar de los campesinos me interesaba mucho. Yo andaba con un cuaderno y un papel por todos lados escuchando la manera en que hablaban esos habitantes del campo. Asimismo, recibí la ayuda del profesor Cristo Figueroa, de la Universidad Javeriana, fue mi asesor y fue el corrector de estilo de mi novela. Fue una gran ayuda.


Fuente: Angie Puentes equipo de 3Colibrís.

3Colibrís:¿ Tenía algún interés por evidenciar el rol de la mujeres campesinas, esas fragilidades propias del ser mujer en el contexto campesino?

Rodolfo Eduardo de Roux:  Si te das cuenta, los personajes valiosísimos de la novela son las mujeres. Yo hice un esfuerzo tremendo por escribir en idioma campesino, consciente de que eso es un lío para el lector . Por eso le aconsejo al lector leer el libro en voz alta. Escribo como se habla. Sobre todo para los lectores que no son colombianos. Yo le tengo mucho cariño a esa novela porque ahí está metida mi vida.

3Colibrís:¿ Podría decirse que la novela está inserta también al género de la crónica?

Rodolfo Eduardo de Roux:  Yo tengo 94 años. Yo estudié literatura y me hice poeta, me hice capaz de escribir una novela en un medio literario que no es el actual. Yo lo acepto. Tanto mi poesía como esa novela vienen de ahí, me hacen pensar que no es algo moderno, es de otro tiempo.

3colibrís: Me hace pensar un poco en la novela de la tierra. Puede ser, en  La vorágine de José Eustasio Rivera.

Rodolfo Eduardo de Roux:  Uno de los mejores estudios críticos y recolección de todas las obras del autor Rivera las tiene el autor -jesuita- Luis Carlos Herrera S.J. que fue su  tesis doctoral en España cuando estudió literatura. Te voy a leer el poema de  Los Potros de José Eustasio Rivera. Es un poema increíblemente descriptivo. Desafortunadamente, este escritor está con la enfermedad del Alzheimer, él era muy lúcido, ahora está tan perdido.  Sin embargo, para mi Rivera es el mejor sonetista de la literatura española en su obra se observa un romanticismo descriptivo.

El fogón de la prora con su alegre candela

me enciende en oro trémulo como a un dios tutelar;

y unos indios desnudos, con curiosa cautela,

van corriendo en la playa para verme pasar.

Apoyado en el remo, avizoro el vacío,

y la luna prolonga mi silueta en el río;

me contemplan los cielos, y del agua al rumor

alzo tristes cantares en la noche perpleja,

y a la voz del bambuco que en la sombra se aleja,

la montaña responde con un vago clamor.

José Eustasio Rivera ( Libro  Tierra de promisión)


Fuente: Angie Puentes equipo de 3Colibrís.

3colibrís: ¿ Cómo fue cuando  inauguraste la novela  El dolor de la tierra? ¿ Cómo lo recibió el público?

Rodolfo Eduardo de Roux:  A pesar de que soy miembro de la Academia de la Lengua Española. Tengo el honor de que mi nombre esté en la última versión del Diccionario de la Lengua Española. Actualmente, soy miembro emérito. Pero nunca me preocupé por publicidad. Soy malísimo para eso. Uno hace lo que puede con lo que tiene. Pero, te cuento que nunca entré yo a buscar un gran público. Nunca me ha interesado hacer grandes eventos y cosas con la publicación de mis libros. La vida me ha llevado a trabajar enormemente en el mundo campesino, por ende, no estoy interesado en las grandes élites de la literatura colombiana, simplemente, quería reflejar una realidad de una parte de Colombia. Si yo le entrego esa novela a un campesino, se va a reconocer ahí mismo, va a decir que si son ellos los que están insertos en las páginas del libro.

3colibrís¿ Cuánto  tiempo te demoraste y cómo fueron las condiciones para escribir la novela?

Rodolfo Eduardo de Roux:  Yo era decano de la facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana. Yo me iba todos los sábados a  Sasaima. Luego, me senté a escribir una historia sobre una vaca. Sin embargo, eso era un cuento. Yo quería algo más. A continuación, verán una fotografía en la que me inspiré para esta novela. Escribí esa novela entre 1970 y antes de 1980.

Yo andaba con una pepelito para arriba y para abajo. Entonces, construí un vocabulario campesino para poder escribirla. Recogía palabras del lenguaje campesino:  Primero muerta que descolorida, esa señora es regodienta, esos dos se dan la mano, sembramos ahí la matica, eso sí con toda curiosidad, quedó mueca, etc. Nos miramos , paramos  y bebemos. Se fueron a marranear. Quien me mandó a meterme en esta vaina.


Fuente: Angie Puentes equipo de 3Colibrís.

3colibrís:  ¿Por qué la portada del libro tiene unas flores, quién las pintó ?

Rodolfo Eduardo de Roux:  Héctor Ozuna Gil es el pintor de la carátula de la novela. Actualmente, él trabaja para el periódico  El Espectador. Ozuna es un gran amigo mío y su hermano fue jesuita hasta la muerte. Cuando yo escribí la novela yo quería una edición muy linda que iba a realizar mi sobrina, Lía De Roux. La portada de la novela tiene una pintura titulada Bella a las once, oleo sobre tela, 2002. Es algo que atesoro bastante. Bellas las once esa una flor que las campesinas la llaman así porque solamente se abre a una determinada del día.

El título de la novela hace referencia a la necesidad de mostrar la vida campesina cundinamarquesa. Me la sé de memoria porque yo la viví. Todo eso está incorporado en un drama humano. La novela se me ocurrió a partir de ese paisaje que puedes ver en esa fotografía.

Los pinos y el rancho son para mi la imagen de los personajes principales.

Toda mi vida he leído literatura. Tengo 94 años y ha sido enorme.

Hemos aprendido a respetar la naturaleza.

Colombia era un pueblo campesino. Los campesinos se fueron todos a la ciudad.  Para mi, La verdadera literatura es conocimiento de la realidad. Expresión de la realidad.

Finalmente, los dejamos con algunas citas de la novela:

AGUALARGA: Un pueblo nomás, uno de tanto. Vie sólo en este texto, y nació en la añoranza del occidente cundinamarqués de los años sesenta.

Es la tierra, es la montaña: una ruana multicolor tendida al sol y la lluvia; un vientre ávido de fecundidad  ofrecido a la fatiga del hombre; un corazón  gigante que hiere y acaricia, llora y canta, vive y muere, bajo cúpulas de azul profundo o entre socavones de niebla.

Es un grito de alegría bajo esos pinos hoscos, junto a ese rancho triste; un canto irreprimible a la vida, una sonrisa aun del dolor en esos labios campesinos. Por eso quizás la llaman también bellas a las once las mujeres por las veredas.

I capítulo: Tierra cansada, tierra virgen

Recuerdos, recuerdos. Una molienda morbosa en este trapiche loco de su cabeza. Por muchos meses ni siquiera volvió a tocarla. Apenas parecía advertir su presencia bajo el mismo techo, en la misma cama fría y distante. Empezó a ausentarse del rancho con frecuencia, en cuanto se lo permitía el cuidado de sus siembras y animales. Sólo para ellos parecía guardar solicitud y hasta una cierta ternura. (p.16)

Aquí los recuerdos se rompen . Huyen dispersos por los rincones del olvido. (p.16)

Fuente: Angie Puentes equipo de 3Colibrís.

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