¿Cómo es un día de mercado en la vida de un campesino colombiano?

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Camila Quintero Cienfuegos, Socióloga e historiadora colombiana.

 

La socióloga colombiana Camila Quintero Cienfuegos, ha elaborado una serie de cuentos cortos que nos ilustran cómo es la vida campesina en Colombia, en 3colibrís tenemos la alegría de compartir el primer cuento de su serie “Mujeres de mi pueblo”, titulado “Día de mercado”.

 

Día de mercado

-¡Bájese rápido que ya nos vamos con el viaje de vuelta!-.

Yo iba dormida me había acostado a las 4 de la mañana por limpiar las lonas para hacer el mercado hoy domingo, pelando maíz, haciendo las arepas, arreglando la parrilla para asar las arepas y apenas me levante a las 5 y ya a las 6 estaba arrancando pal pueblo. Estaba muy cansada ya no tanto de la vida, si no de los domingos que son los que me mantienen la vida y la de mis tres niños.

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Fuente: Dago Lis.

-¡Qué se baje señora!- lo mire con la misma furia con la que calentaba el sol ese día, – me deja recoger mis corotos o ¿tiene mucho afán?

Me bajé rapidito, yo no sé pero ese Jesús me ha tenido una rabiecita toda la vida y ahora que es el que maneja la Shanna ya se cree que es el que manda en la vereda, bueno pero lo de Chucho fue que nunca me tuvo como su polvo y esa es la rabia, cuando vivía mi marido se hacia el marica y me saludaba y todo, después de que me lo mataron volvió para ofrecerme la finca, que tenía pollos, la Shanna y me podía dar plata y que no trabajara más. Que creía este, que yo era una decoración o una manteca gratis, pues prefiero partirme el rabo trabajando que deberle favor a alguien o comerme a cualquiera que se crea de la beneficencia o redentor a salvarme de mi suerte.

-Buenos días comadre- Salude a Doña Eulalia, madrina de mi matrimonio.

–Buenos días comadrita, ¿cómo ve esta soledad?- .

Supiera la comadre que los días más habitados de mi realidad eran esos, los domingos, me gusta bajarme oler el mercado fresco, ver como venden en los puestos los tamales, la chicha, los borrachos que se vuelven en piezas decorativas porque nunca podían ni hablar, con sus hijos con pelo color tierra al lado esperando que callera en coma de tomar para esculcarle los bolsillos, comprarse un helado y comprar algo de mercado. Empecé armar el asador, calentar el carbón, tender la mesa con el mantel de plástico rojo, todo eso me lo heredo mi mamá antes de morirse, siempre mientras monto todo, me miro las manos que son iguales a las de ella y me imagino ser ella, con toda su energía, mamada de quemarse las manos pa` sostener la casa porque mi papá apostaba hasta la virginidad de mis hermanas; Yo por eso prefería venirme a trabajar con ella. -Que hubo Marujita, regáleme 3 arepitas pero que valgan como 2- para mí la mejor venta es la primera por eso siempre me he esmerado en atenderla muy bien. –Pero ¿no acompaña la arepita con tintico o un perico?-.

-hágale deme uno de cada uno-.

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Fuente: Dago Lis.

Dios mío gracias porque ya baje bandera, hoy la venta va a estar buena porque cuando no me dejan ni montar mi toldo y ya vendo eso es un buen agüero. A penas son las 9 de la mañana y ya vendí todo y eso que llegue a las 7 pasaditas, esta semana en la casa va haber carne, una amiga que me tiene como lastima me compro las arepas crudas que pa tener en la casa, yo me hago la pendeja pero yo sé que ella le da es puro pesar de ver a la María que era bonita, siempre con una sonrisa, ahora con tres pelados, la cintura con señales de que alguna vez hubo una, las manos grandotas ya de las quemadas y de trabajar la tierra, con una cicatriz que me hizo mi marido por no abrirle rápido el broche de la finca que cuidábamos, y ser una María que ya solo se guardaba la sonrisa para su soledad. Llevábamos ya tres semanas sin comer ni carne, ni pollo, con decirles que me toco hacer sopa de Mango, ¿Qué cómo se hace?, pues cuando el mango aun esta biche usted lo pela, lo hecha en agua con sal y tiene su sopa de mango. Hoy yo sabía que iba a ser un buen día porque los pelados no se levantaron a joder que los trajera.

La Plaza estaba llena de colores de todo lo que se da aquí en el pueblo, pero todo vale el triple porque todo va a la capital y no lo devuelven al precio que quieren, de igual forma alcance a comprar todo, hasta chupetas y frutas les llevo a los niños. -Maruja!!!- Voltee y era el primo José.

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Fuente: Dago Lis.

–Marujita ¿Qué si se toma una?- mostrándome una cerveza, ese día me sentía con el ánimo como cuando tenía 20 años

–hágale primo, tiempo sin verlo-.

El primo José en realidad era primo de mi marido, ellos se querían mucho por eso cuando los paracos me lo mataron porque decían que ayudaba a la guerrilla, ahí mismo José se subió al monte pero ya se retiró y ahora trabajaba recogiendo basura en el pueblo. Ya pasadas las 4 volvió el del jeep y aproveché pa no esperar al güevon del Chucho. Ya se me acabó el domingo pa volver a las mañanas oscuras con la vaquita, cuidar los pollos, mirar la huertica y criar a esos 3 que parecen 8. Gracias Dios mío por darme este día y dale luz perpetua a Ovidio que descanse en paz y desde allá mire que siempre le voy a tener el broche abierto pa que no se me ponga bravo.

Este artículo refleja exclusivamente el pensamiento del autor y no compromete la posición política y/o administrativa de 3colibrís.

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