¿Cómo vivir de la agricultura orgánica en familia?

Ésta es la historia de una de esas visitas que te transforman por dentro, que te trastocan y te hacen cuestionar profundamente el sentido de lo que haces en tu vida, 3colibrís visitó la finca orgánica Tierra de Sueños, en Zarcero, Costa Rica, liderada por don Juan José Paniagua, JJ como lo conocen sus amigos, quién trabaja desde hace 30 años junto con su esposa y sus cuatro hijos demostrando que la agricultura orgánica es una excelente alternativa de vida. La verdad es que a nosotros nos convenció y hasta nos antojó de tener nuestra propia finca agroecológica, inspirados por todo lo que esta familia ha logrado trabajando unida, con disciplina, con amor y sin una gota de químicos en dos fincas una de dos hectáreas y otra de cuatro generan una rentabilidad enviadiable, conviven con la comunidad y la naturaleza y están juntos al final del día para cenar lo que cultivan en su propia huerta.

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Don Juan José con su hijo mayor, trabajando en familia. Fuente: 3colibrís.

Es impresionante y contagiosa la calidez que caracteriza a este tico, a pesar de tratarse de todo un personaje de la agricultura orgánica mundial, don JJ nos abrió las puertas de sus fincas, su hogar, nos mostró la cooperativa a la que pertenece y nos invitó un delicioso almuerzo con ingredientes obtenidos en su huerta y cocinados por su esposa con mucho amor. En una visita, corta pero sustanciosa, escuchamos con nuestros propios ojos, como dice don JJ, que la agricultura orgánica es una espectacular alternativa para construir sentido de vida, compartir con otros, convivir con la naturaleza y generar ingresos, ¡si esto no es la vida querida, entonces, ¿qué es?!

 

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En la finca Tierra de Sueños. Fuente: 3colibrís.

“Yo soy mierdólogo”.

Por la fuerza de la costumbre, que nos mal enseñan que los hombres y mujeres de éxito son únicamente personas llenas de títulos académicos, le pregunté a don Juan José ¿Tú qué estudiaste?, esperaba que me dijera algo como, soy ingeniero agrónomo con maestría en agroecología, bla, bla. En lugar de eso, la respuesta que me dio don JJ, que vino acompañada de una sonrisa fue: “yo soy mierdólogo”. Toda su experiencia como uno de los productores orgánicos más reconocidos en el mundo viene de trabajar la tierra, de su descendencia campesina y del apoyo recibido de sus amigos como Jairo Restrepo y Pacho Gangotena.

La agricultura orgánica se trabaja en familia.

Según don JJ la clave del éxito de la finca es la unión de la familia, en la agricultura orgánica tiene que estar la familia unida, “deben integrarse todos, el papá, la esposa y los hijos, sino deja de ser orgánico, ese es nuestro trabajo y lo que hemos luchado nosotros”, afirma don JJ. En la finca, están claramente definidas las responsabilidades de cada uno de los miembros de la familia, aprovechando los gustos, fortalezas e intereses de cada uno, “tengo un hijo que administra una parte, otro administra una finca, yo ando en la otra finca, una hija se encarga de la parte de mercadeo, otra de los procesados y mi esposa en la administración doméstica, está involucrada toda la familia.”, cuenta don JJ, que pese a la creciente tendencia de los jóvenes de migrar a las ciudades, sus hijos han encontrado en la finca la oportunidad de generar ingresos, dedicarse a lo que les gusta y poner en práctica lo que estudiaron en la universidad, sin que esto implique dejar de darse gustos como tener vacaciones y poder viajar por el mundo.

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La agricultura orgánica promueve la diversidad. Fuente: 3colibrís.

La familia Paniagua no siempre estuvo en esta movida orgánica, inicialmente, se dedicaban a la agricultura convencional, sin embargo, después de conocer una experiencia significativa de agricultura orgánica liderada por un japonés, los Paniagua se enamoraron de la idea y sin tener mucho dinero en los bolsillos se aventuraron en la empresa de tener su propia parcela orgánica, iniciaron con menos de una hectárea y con un predio que no les pertenecía, pero, con mucha visión y ganas de sacar adelante su proyecto, un proyecto que está pensado para muchos años a futuro y próximas generaciones, para los que aún no llegan.

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En cada rincón de las dos fincas se respira vida. Fuente: 3colibrís.

Inicialmente, en la finca que adquirieron los Paniagua los suelos no estaban bien cuidados y no habían buenas fuentes de agua, de manera que lo primero que la familia hizo fue trabajar en esos dos aspectos, cuenta don JJ “cuando llegamos no habían caminos, no habían cercas, ni barreras vivas y los suelos estaban destruidos tuvimos que hacer conservación de suelos, mejoramiento de suelos toda la investigación, todo sobre la microbiología, materia orgánica y minerales y empezamos a trabajar de acuerdo a eso, haciendo nuestro suelo. La finca la diferenciamos por lotes, porque en cada una hay distintos tipos de suelos en una parte tenemos un suelo muy arcilloso, muy duro y muy rico en minerales, el otro es lo contrario, franco arenoso con suelos suaves” nos cuenta Paniagua.

El principio de la eficiencia.

Existe un mito urbano, de que la agricultura orgánica no da dinero y que no funciona porque los cultivos no pueden resistir a las plagas sin químicos. Sin embargo, en tan solo una hectárea, el invernadero que tiene la familia genera por año 50 mil dólares, eso sin contar los ingresos que se obtienen en la finca por la venta de los almácigos, las semillas, los cursos, los productos transformados y otros alimentos producidos en la finca.

“Existe un mito urbano, de que la agricultura orgánica no da dinero y que no funciona porque los cultivos no pueden resistir a las plagas sin químicos. Sin embargo, en tan solo una hectárea, el invernadero que tiene la familia genera por año 50 mil dólares, eso sin contar los ingresos que se obtienen en la finca(…)”

Una vez se ha recuperado suelo y se cuenta con agua, la agricultura orgánica es más eficiente que la convencional, más sana para el productor y el consumidor, pero, eso sí implica trabajo y disciplina. “Cuando iniciamos la agricultura orgánica, garantizar el acceso a aguas fue el primer paso, si no hay agua no hay vida, si no hay agua no hay comida, nuestro primer trabajo fue la conservación de los bosques para cuidar los mantos acuíferos.” Afirma don JJ.

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Los almácigos producidos en la finca. Fuente: 3colibrís.

La familia Paniagua aprovecha eficientemente los recursos, saben que no se pueden dar el lujo de desperdiciar la tierra y que cada metro cuadrado es costoso, por eso se aprovecha cada rincón de la finca y no se cultiva nada sin antes saber a quién se le va a vender. “Todo lo que se siembra está vendido, nosotros no sembramos nada por sembrar, uno de los principales problemas del campesino es que produce y después sale a buscar a quien vender”. De este modo, la producción está planeada según la demanda y se trabaja en conocer las preferencias de los clientes, que cada vez exigen con más frecuencia alimentos sanos, con buen sabor y variedad.

“Todo lo que se siembra está vendido, nosotros no sembramos nada por sembrar, uno de los principales problemas del campesino es que produce y después sale a buscar a quien vender”.

En la finca, la familia desarrolla sus propias semillas y almácigos, es decir, dentro de las 6 hectáreas que reúnen las dos fincas se destina un espacio exclusivo para semillas, entre las que tienen dos variedades de apio, cuatro variedades de tomate, cinco variedades de chile, tres variedades de puerro, tres variedades de chile picante, seis variedades de berenjena, además de lechuga, pepino, rábanos, ayote, zapallos, rugula, culantro, remolachas, cales, entre otras semillas.

Si el campesino no investiga, nadie lo va a hacer por él.

Además de la producción y comercialización de alimentos orgánicos, los Paniagua destinan esfuerzos y recursos para desarrollar investigación en sus fincas, para analizar el comportamiento de los cultivos, cómo hacerlos más resilientes a los cambios y como atender las demandas de los clientes, para don Juan José el día en que el campesino logre investigar, va a poder salir adelante.

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¿Alguna vez habías visto una zanahoria morada?. Fuente: 3colibrís.

Más de uno se podría preguntar ¿por qué dedicarse a investigar si eso mismo lo hacen las universidades?, pues, porque difícilmente una universidad se preocupa por el campesino y entiende sus dinámicas, nadie entiende mejor al campesino que el campesino mismo. Por eso don JJ lleva registros juiciosos de cada semilla, cada planta y cada producto, de esta forma puede demostrar con cifras los beneficios de la agricultura orgánica “¿el científico que quiere ver?: números, ¿el agricultor que quiere ver?: resultados, entonces, nosotros también les demostramos con los hechos, lo que hacemos es que la gente escuche con los ojos, no hay otra forma.” Asegura don JJ.

“¿el científico que quiere ver?: números, ¿el agricultor que quiere ver?: resultados, entonces, nosotros también les demostramos con los hechos, lo que hacemos es que la gente escuche con los ojos, no hay otra forma.”

Además, generalmente la agricultura desde la academia y las empresas que hacen los paquetes químicos se basan en propuestas estandarizadas, como si todos los territorios y los suelos fueran iguales, cuándo no es así, por eso cada campesino debe conocer y estudiar sus propios suelos, su textura, sus organismos, etc.

El laboratorio de biopreparados.

En la finca La Herencia, don JJ desarrolla varios biopreparados, como el Bocachi, para dar vida a microorganismos, en lugar de una compostera que según don JJ, no resulta tan efectiva para suelos de trópico, el M5 para control de insectos, elaborado con ajo chile, cebolla jengibre, aromáticas como orégano romero, vinagre, que se ponen a fermentar y se aplica a los cultivos para evitar exceso de nitrógenos, hongos y da nutrientes. El trabajo en red con el agricultor colombiano Jairo Restrepo, ha sido fundamental para el desarrollo del laboratorio de biopreparados, de esta forma en la finca se producen todos los minerales necesarios para que los cultivos crezcan sanos, el biopreparado se aplica cada quince días según las necesidades de cada planta.

Gracias al trabajo realizado en este laboratorio, los suelos de las dos fincas están llenos de vida, cada organismo cumple su función y se hacen innecesarios los fungicidas, herbicidas y otro tipo de cida, que como su nombre lo indica, acaban con la vida.

Empoderados, unidos y con diversos canales de comercialización.

El trabajo en red con otros productores de Zarcero y de otras regiones del país, ha permitido que los productos de la familia lleguen más lejos y sean más reconocidos por los consumidores locales. Para don JJ, la cooperación hace parte fundamental de la agricultura orgánica, es por esto que cada productor se especializa en uno o más productos, hace intercambios con productores de otras regiones que elaboran productos que localmente no se dan, comercializan una parte de la producción en la cooperativa Coopezarcero L.R. y diversifican los canales de comercialización, entre hoteles, restaurantes, venta directa, punto de venta propio, mercados y ferias.

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En cooperación se llega más lejos que en una salvaje competencia. Fuente: 3colibrís.

Una parte de la producción se lleva a Coopezarcero L.R., una cooperativa compuesta por productores locales, que transforman y comercializan jugos orgánicos con novedosos sabores, a la vez que comercializan productos lácteos de otros socios. “Uno de los problemas más serios es cómo organizar al campesino, en nuestro caso al comienzo todos sembrábamos lo mismo,  después, hubo gente que se especializó en chile, tomate, lechugas, entonces no competíamos entre nosotros y entre todo hicimos mercado, la idea no es competir, la idea es que todos nos apoyemos, eso es parte del éxito, normalmente uno ve a todos haciendo lo mismo y eso es lo más malo, además, que cuando uno se diferencia uno le abre mercado al otro, todos los productos son negocio, todos dan plata, no hay ninguno que no de plata, lo que hay es que saber dirigirlos al mercado.” Cuenta don JJ.

“la idea no es competir, la idea es que todos nos apoyemos, eso es parte del éxito”

Otra parte de la producción se transforma en la finca, elaborando deliciosas mermeladas bajo la marca Frutos del Bosque, cuyo diseño de marca estuvo a cargo de una de las hijas. Con sabores únicos como fresa mora, mango maracuyá, excelente para personas que no pueden comer azúcar. Además, se comercializan otros productos que no han sido elaborados en la finca, como café, sal marina, arroz orgánico, entre otros.

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Mermeladas orgánicas preparadas por la familia. Fuente: 3colibrís.

La experiencia de la familia Paniagua nos inspira y nos llena de esperanza, para creer que tejiendo redes podemos construir modelos de vida más solidarios, sustentables e incluyentes. Puedes seguir este gran proyecto en Facebook como Tierra de sueños.

Para cerrar te invitamos a preguntarte por el origen de tus alimentos, a compartir este artículo y a escribirnos si tienes una iniciativa o proyecto relacionado con la producción y comercialización agroecológica de alimentos.

4 Replies to “¿Cómo vivir de la agricultura orgánica en familia?”

  1. Que maravilloso articulo ! Es gratificante saber que existen personas como ustedes que reconocen donde está la labor meritoria y acertada en el campo, para promocionarla ante el mundo , como la de la familia Paniagua en Costa Rica. Felicitaciones!

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