Paula Macías, la joven que promueve la agricultura familiar urbana.

El conflicto armado en Colombia, ha sido la principal causa de desplazamientos de poblaciones campesinas hacia las ciudades en los últimos 50 años. Las familias campesinas, migran con todo su acervo cultural hacia las ciudades, afrontando serias dificultades para garantizarse condiciones de vida dignas y contar con un espacio para desarrollar sus actividades productivas tradicionales. Sumado a esto, las condiciones de calidad de las viviendas de la población migrante en Usme,  han sido motivo para que Paula Macías fundara “Techos Verde Para Todos”, un proyecto que busca contribuir a la generación de ingresos, mejorar las condiciones térmicas al interior de las viviendas, garantizar la seguridad alimentaria de las familias y  promover la cultura campesina en las ciudades y desde las viviendas a través del desarrollo de huertas urbanas en Usme. En esta edición de 3colibrís para inspirar te presentamos la entrevista realizada a Paula sobre su historia de vida y su proyecto “Techos Verdes Para Todos”.

 ¿Quién es paula?

Pronto seré Arquitecta y Ecóloga. Siempre fui la diferente en la facultad,  todas mis propuestas iban enfocadas a personas con cierto grado de vulnerabilidad y desarrollos que enfatizarán aspectos o actividades ambientales. Siempre me preguntaban ¿Por qué me gustaba proponer este tipo de proyectos?, ¿Por qué en la periferia de la ciudad?, y es que siento que desde mi formación, desde mis conocimientos, puedo ayudar a la gente, ese es mi objetivo en la vida, aportar a personas que realmente lo necesitan, aprender con ellas y de ellas. Toda la vida he trabajado en iniciativas que buscan ayudar a otras personas, he trabajado con niños, con personas de la tercera edad. Si puedo ayudar de la forma más mínima, lo voy a hacer, no soy de arquitectura de rascacielos o de casas lujosas, mi identidad tiene otro tipo de valor, esta enfocada hacia otra población. Si desde una simple intervención puedo mejorar la vida de otra persona, sentiré que ha valido la pena todo en mi vida.

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¿Y por qué esa mezcla de arquitectura y ecología?

Toda la vida sabía que iba a ser arquitecta, porque me encantan las manualidades, el armar y desarmar, construir cosas. Mi imaginación se iba a todo lo que podía hacer, además mi mamá siempre ha trabajado junto a arquitectos, por eso siempre tuve ese vínculo. Inicié con arquitectura, pero me di cuenta que podía complementar mi formación con mi gusto y pasión por la naturaleza y las actividades  al aire libre, por eso  me puse el reto de iniciar con ecología. Fue pesado pero lo vale, porque soy consciente de todo el impacto, muchas  veces negativo, que genera la arquitectura en los sistemas naturales y quería que desde mi desempeño como profesional, lograra mitigar en gran medida todo esto, logrando una armonía adecuada entre la construcción y la naturaleza.

¿En qué consiste tu proyecto en Usme?

El proyecto que lidero, busca mejorar las condiciones de vida de la población a través del desarrollo de un sistema productivo de agricultura urbana, que así mismo contribuya a la generación de ingresos y la seguridad alimentaria de la población en Usme. Muchas veces ellos tienen problemas de salud, causadas por dietas inadecuadas o no contar con los suficientes recursos económicos.

No quería que fuera un proyecto asistencialista, por esto la meta fue desde el comienzo brindar las herramientas, complementarlas con capacitaciones y que sean ellos mismos quien la ejecuten, quienes mejoren su calidad de vida. Solo quiero ser un medio y un apoyo en este proceso.

Inicié realizando un levantamiento planimétrico de las condiciones de vivienda  de un par de familias en Usme, les informe sobre las condiciones generales de  sus viviendas (estas han sido construidas por ellos mismos, con sus propias manos lo que es totalmente válido y le da mayor valor a la vivienda), como estas pueden afectar su salud. Luego de esto, les expliqué como mediante un sistema desarrollado en sus cubiertas, se podría aportar a mejorar una de estas condiciones, el comportamiento térmico en las habitaciones de las viviendas (en estos casos específicos) y como se podrían obtener muchos más beneficios a partir de este tipo de sistemas. Así con estas sugerencias se empezó a sembrar plantas de carácter alimenticios para el autoconsumo por parte de estas familias.  Actualmente en estas viviendas están obteniendo productos de calidad para su consumo diario o el intercambio entre vecinos del barrio. Se busca iniciar de igual forma, una producción de plantas medicinales y ornamentales para la venta y consumo entre la comunidad. Todo esto, aparte de ser nuevo, emocionaba a las personas al permitirles realizar actividades rurales, actividades que recuperar su cultura, su identidad. El tener un permanente contacto con la naturaleza, es algo de gran importancia.

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¿Quiénes componen tu proyecto de agricultura urbana?

Actualmente somos un equipo conformado por mi hermano que estudió derecho y un amigo que es administrador. Nos proyectamos a llegar a ser un equipo multidisciplinar, enfocado en el trabajo social, la investigación, la seguridad alimentaria y el mejoramiento de vivienda. Queremos llegar a ser  una empresa que tenga una  fundación con la cual trabaje directamente a diferentes escalas.

 

¿A quiénes está orientado tu proyecto?

A familias en condición de vulnerabilidad, a personas de bajos recursos. Muchas de estas vienen del campo por la violencia o porque buscan nuevas oportunidades en la ciudad. Inicialmente les pareció un poco rara la propuesta de sembrar en sus techos o en bandejas, al tener en sus costumbres, realizar este tipo de actividades a campo abierto, en grandes extensiones. Ante esto se explicaron los requerimientos básicos y el tipo de productos que se podían obtener, logrando mayor aceptabilidad. Las familias empezaron a sembrar  sus primeros productos como rábanos, cilantro, lechugas y aromáticas.  Así inicia el intercambio de saberes, porque ellos ya han cultivado y tienen importantes conocimientos. Puede que el tipo de práctica que se busca incentivar sea de cierto modo distinta a la tradicional, pero es un medio para traer el campo a nuestras viviendas en espacios limitados o sin uso.

“las familias empezaron a sembrar en sus casas, ya tienen sus primeras ensaladas, intercambian alimentos como cilantro y rábano. Así es como inicia el  intercambio de saberes, así conformamos comunidades productoras”

Una de las señoras con las que ya trabajamos,  madruga apelar mangos, los empaca en pequeñas bolsas plásticas y sale a  $200 y $500 a las afueras del  colegio  barrio,  y de eso viven, sin condiciones de seguridad, dependen de lo que puedan hacer al día, son ingresos muy variables y limitados, si el mango se pone muy caro sus ingresos se reducen. Estas personas llegan a trabajar en empleos muy mal pagos y duran hasta 4 horas trasladándose desde sus casas a sus lugares de trabajo, por esto la idea es generar actividades laborales con las cuales obtengan ingresos en sus propias viviendas, generando una red local productora, que distribuya a diferentes escalas.

¿Cuál será la próxima fase de tu proyecto?

Que las familias comiencen a obtener ingresos y logremos aumentar nuestra cobertura.  Inicialmente  trabajamos solo con 2 familias, por los reducidos recursos con que contábamos, plata, tiempo y materia, no podíamos abarcar más viviendas. Hay muchas familias que se quieren involucrar, pero todavía no tenemos  los suficientes recursos. La meta es elaborar las bandejas a partir de material PET reciclado para que el proyecto tenga el menor impacto posible, queremos aliarnos con constructoras que nos apoyen para llegar a más familias. La idea es que el modelo de negocio sea sostenible y las mismas familias lo hagan crecer.

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Para terminar, ¿Por qué que las personas de las ciudades deben acercarse al campo?

Para mí como persona que nació y ha vivido permanentemente en la ciudad es gratificante comprender el valor de este tipo de actividades, para dimensionar todo el trabajo que requiere el elaborar los alimentos que consumo día a día, que vienen de un campesino que todos los días está trabajando sea bajo la lluvia, el frío, el sol o el calor. La labor del campesino  llega a tener un valor incalculable, si ellos no están, ya no tendríamos un alimento de calidad, natural y saludable, por esto busco llevar la agricultura a la ciudad, a mi hogar, llegar a  comer lo que yo misma sembré y valorar todo ese ciclo, que no sea solo comprar sin importarme todo lo que viene detrás, es decir recuperar el valor de la agricultura en mi vivienda y en la vida cotidiana de las personas.

 

“La labor del campesino  llega a tener un valor incalculable, si ellos no están, ya no tendríamos un alimento de calidad, natural y saludable, por esto busco llevar la agricultura a la ciudad, a mi hogar, llegar a  comer lo que yo misma sembré y valorar todo ese ciclo, que no sea solo comprar sin importarme todo lo que viene detrás, es decir recuperar el valor de la agricultura en mi vivienda y en la vida cotidiana de las personas.”

 

 

 

 

 

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