Confesiones de una citadina que ha encontrado su hogar en el campo

En las sociedades modernas, el individuo se ha convertido en el centro de atención de la vida cotidiana: El individuo en relación al Estado, la familia, la religión, la cultura, etc. A mi parecer este antropocentrismo, (que ha traído algunas victorias parciales como el reconocimiento de los Derechos Humanos), está ligado a una forma de organización político/cultural, económica y ambiental concreta, en la que predomina el beneficio personal, se subestima el poder de la cooperación y el universo gira en torno al ego. Nos convertimos en personas a las que les gusta demostrar que tienen la razón a cada momento, nos cuesta renunciar a una idea, en ocasiones, pasando por encima de la vida del otro. La compasión, el perdón y el amor se convierten en utopías, en sociedades con sed de hacer y tener, olvidándonos de ser, de construirnos.

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La Florida, Nariño, Colombia, tierra de caficultores. Fuente: 3colibrís.

Nací en la capital de Colombia, en una ciudad que me ha sido ajena por el estilo de vida tan agitado, la dificultad de confiar en el otro y las presiones de ser y de tener. Desde hace algunos años atrás, una búsqueda personal de expandir mis propias fronteras me ha llevado a vivir en territorios cuya población es en su mayoría campesina, conociendo a personas ¡tan plenas, tan felices y tan ricas!,  con una riqueza de alma, la que realmente importa, que me conmovieron profundamente, transformaron mi proyecto de vida y me hicieron saber que existe un lugar para mí en este mundo lejos de los ruidos que nos proporcionan las grandes ciudades.

“conociendo a personas ¡tan plenas, tan felices y tan ricas!, personas con una riqueza de alma, la que realmente importa, que me conmovieron profundamente”

En el campo colombiano conocí personas, que sin tener muchas posesiones y en condiciones de un abandono estatal inminente, son felices, porque tienen claro que es lo fundamental: La tranquilidad, la familia, la tierra para trabajar y alimentarse. El campo me llena de vida y me ha dado la bendición de ser una joven que tiene claro su propósito en la vida, desde el lugar en el que esté mi lucha personal está en preservar este estilo de vida que caracteriza a los campesinos y campesinas, bondadoso, desprendido y desinteresado, un estilo de vida que se desarrolla en pequeñas extensiones de tierra en la finca, con la familia.

“El campo me llena de vida y me ha dado la bendición de ser una joven que tiene claro su propósito en la vida, desde el lugar en el que esté mi lucha personal está en preservar este estilo de vida que caracteriza a los campesinos y campesinas, bondadoso, desprendido y desinteresado”

Sea en la forma de economía campesina y familiar o economía propia, los jóvenes en Colombia tenemos el reto de construir un territorio compasivo, solidario y soberano, en el que predomine el nosotros anhelamos, sobre el yo quiero.

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Cabrera, Nariño, Colombia. La tradición campesina andina que nos une a pesar de las fronteras. Fuente: 3colibrís.

 

2 Replies to “Confesiones de una citadina que ha encontrado su hogar en el campo”

  1. La nueva ruralidad debería ser una tendencia con un hashtag en redes sociales que diga #SoyNeoCampesino y que seamos orgullosos de producir nuestros alimentos en casa, que sintamos la tierra como nuestra forma de religar con nuestra ancestralidad. Grandes quienes comprometen su vida al campo, a producir alimentos, a cultivar el espíritu en el quehacer del campo.

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