¿Qué relación existe entre diálogo y mediación la construcción de economías de paz?

Por Ana Prada.

Hace casi 6 meses un gran amigo me dijo: “Tu deberías aplicar a una beca para el Entrenamiento Internacional en Diálogo y Mediación.”

¿Qué relación existe entre desarrollo rural y diálogo y mediación? Pensé.

Así me fui a mi casa con esa gran pregunta, ¿será que la resolución de conflictos tiene algo que aportar al desarrollo rural en Colombia?, ¿será que tiene algo que ver con economías de paz?, duré varios días haciéndome esta pregunta, la tuve en remojo, hasta que un día cuándo con mi colega columnista de 3colibrís Angie Puentes fuimos a visitar por primera vez a la vereda de Supatá en Boyacá. Conversando con los miembros de la Junta de Acción Comunal intercambiamos reflexiones sobre cómo incentivar a las comunidades a participar en procesos comunitarios, ahí tuve el “momento ¡Ajá!” que llaman: resolver los conflictos a través del diálogo y la inclusión en proyectos productivos rurales locales contribuye a construir paz.

Jornada de trabajo entre la Junta de Acción Comunal de Supatá, la Universidad Juan de Castellanos y 3colibrís. Fuente: Gabriel Porras.

La comunidad de Supatá tiene la fortuna de vivir en paz, no han vivido el flagelo del conflicto armado en Colombia, la vereda es un territorio tranquilo, mayoritariamente rural, sin embargo, cómo cualquier comunidad comparten retos, lograr escalar sus necesidades y deseos en escenarios de política pública local y regional, activar sus economías locales, fortalecer el tejido social, desarrollar modelos económicos inclusivos y ofrecer oportunidades a los jóvenes.

Supatá, cuenta con un proceso comunitario de larga data, con liderazgos locales inspiradores, sin embargo, continúa siendo un reto involucrar a las familias en los procesos de toma de decisiones y en las actividades locales, especialmente en la parte baja de la vereda, cuya población está más dispersa y cuenta con menor acceso a infraestructura vial y telecomunicación.

Ésta es la preciosa vereda de Supatá. Fuente: 3colibrís.

Los procesos de transformación social que más me han inspirado, como la Cooperativa de Caficultores del Sur del Cauca, en Cauca, Colombia, la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, en el Magdalena Medio, Colombia, Femcafé, en Veracruz, México y Coopezarcero en Zarcero, Costa Rica, tienen todos algo en común, son procesos organizativos de base y autogestionados, funcionan como escenarios que permiten a sus inscritos generar ingresos, con una apuesta de un futuro deseable clara y una admirable capacidad de tramitar las diferencias y los conflictos de manera consensuada y dialogada.  

Coopezarcero es un proceso organizativo solidario de generación de valor agregado a la producción proveniente de la agricultura familiar en la ciudad de Zarcero, Costa Rica. Fuente: 3colibrís.

Así aplique al Entrenamiento Internacional en Diálogo y Mediación ofrecido por la Facultad de Paz e Investigación en Conflicto de la Universidad de Uppsala y la Fundación Dag Hammarskjöld, con la hipótesis de que existe una relación entre diálogo y mediación y construcción de modelos económicos que defienden la agricultura, campesina, familiar y comunitaria, para contribuir a la consolidación de una paz estable y duradera en Colombia. Esa fue mi propuesta para aplicar y en el mes de mayo recibí la alegre noticia de que mi propuesta había sido seleccionada para compartirla con activistas de todas partes del mundo que la apuestan a sembrar paz en contextos de conflicto armado.

La Cooperativa de Caficultures del Sur del Cauca (Cosurca) es un modelo emblemático de construcción de economías de paz en Colombia, su sede principal queda en Timbío, Cauca. Fuente: 3colibrís.

La Facultad de Paz e investigación en Conflictos de la Universidad de Uppsala, nació en 1971, en la ciudad sueca que lleva su mismo nombre, es uno de los entornos de investigación más grandes de la Universidad, que ha tenido un rol protagónico en procesos de paz en todo el mundo, sus profesores, cómo Peter Warllersteen han participado como terceras parte en diálogos de paz en Asia y África.

Además, la facultad ha creado la base de datos más diversa y amplia del mundo para realizar seguimiento a los conflictos que existen en el mundo, para aportar así a la construcción de política favorable a la construcción de paz y llamar a la comunidad internacional a contribuir a la construcción de paz, en lugar de apoyar discursos y políticas de guerra, con el Programa de Datos en Conflicto de Upssala (UCDP por sus siglas en inglés).

La Universidad de Uppsala ha sido un influyente centro de pensamiento sobre paz y resolución de conflictos. Fuente: ITDM 2019.

Por su parte, la Fundación Dag Hammarskjöld, es una organización no gubernamental que nació en Uppsala en 1962 en memoria de Dag Hammarskjöld quien fue el segundo Secretario General de las Naciones Unidas, reconocido por sus esfuerzos para primer el diálogo y las políticas para el desarrollo sostenible y la paz. La Fundación trabaja de cerca con el Sistema de las Naciones Unidad, promueve la investigación en paz y resolución de conflictos en todo el mundo. En 1986, la Fundación apoyó la elaboración de la obra ” Desarrollo a escala humana: una opción para el futuro.” Del economista chileno   Max-Neff, Manfred, este trabajo inspiró en Latinoamérica nuevas formas de pensar la economía, más humanas y con un sabor propio.

La Fundación Dag Hammarskjöld, un espacio para intercambiar ideas con personas de todas partes del mundo. Fuente: 3colibrís.

El Entrenamiento Internacional en Diálogo y Mediación tiene una duración de 10 días en la ciudad universitaria de Uppsala, tiene una orientación práctica, promueve el diálogo con profesores de la Facultad, investigadores de la Fundación, organizaciones que investigan en la prevención de conflictos.

Tuvimos dos salidas a la ciudad de Estocolmo, la primera estuvo orientada en inspirarnos por la historia de Alfred Nobel, creador del premio Nobel, quién decidió destinar su fortuna a reconocer significativos aportes en sus temas preferidos: La literatura, Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura, Paz y Economía. Nos enfocamos en los premios Nobel de paz, conocer los mecanismos de elección de los galardonados y sus historias.

Alfred Nobel, creador del premio Nobel en Suecia en 1902, el premio es entregado por el Rey. Fuente: 3colibrís.

Nuestra segunda salida a la ciudad de Estocolmo nos permitió conocer dos experiencias de prevención de conflictos, la primera fue la Academia Folke Bernadotte (Agencia gubernamental sueca para la paz, la seguridad y el desarrollo) que se dedica a proponer soluciones para prevenir la existencia de conflictos y  resolver conflictos existentes; Nuestra  segunda visita fue al Fryhuset (Organización orientada a trabajar con jóvenes suecos para prevenir conflictos).

Adicionalmente, en la ciudad de Uppsala tuvimos el honor de tener una “Caminata de Paz” guiada por el profesor Peter Wallersteen, en la que tuvimos la oportunidad de entender los factores que han contribuido a que la sociedad sueca esté libre de conflictos armados durante los últimos 200 años: Estos factores son la inclusión en la vida política, social y económica, la elección del diálogo cómo vía para resolver conflictos y la permanente colaboración entre actores políticos, empresarios y sociedad civil.  

Caminata de paz, guiada por el profesor Peter Wallersteen. Fuente: ITDM 2019.

La diversidad de cosmovisiones fue un elemento central durante el Entrenamiento, participamos 23 jóvenes de 17 países que han vivido en contextos de conflicto armado (Guatemala, México, Yemen, Armenia, Líbano, Liberia, Colombia, Sur África, Iraq, Etiopía, Uganda, Nigeria, India, Nepal, Myanmar, la República Democrática del Congo, Botswana). De este modo, el Entrenamiento fue un espacio propicio para analizar y comprender el contexto de cada conflicto, establecer particularidades y encontrar similitudes, que nos invitan a sumarnos para construir de manera conjunta alternativas de construcción de paz, aún en la distancia.

Generación 2019 del ITDM por su siglas en inglés. Fuente: 3colibrís.

Para 3colibrís, haber participado en esta enriquecedora experiencia en un motivo de alegría, que nos permite consolidar redes en todo el mundo para expresar nuestra preocupación por el asesinato de líderes sociales, especialmente quiénes están vinculados a la sustitución voluntaria. También, nos ha permitido contar al mundo que la agricultura campesina, familiar y comunitaria tiene mucho que aportar a la construcción de paz. En el futuro próximo nuestra mayor prioridad es acompañar a la Junta de Acción Comunal de la vereda de Supatá para construir economías de paz, enmarcadas en el diálogo y la promoción de la producción local de manera sustentable vinculada a circuitos cortos de comercialización.

Jornada de trabajo con la comunidad de la Junta de Acción Comunal de Supatá, compartiendo los aprendizajes obtenidos en el ITDM 2019 sobre resolución de conflictos. Fuente: 3colibrís.

*La fuente de la imagen de portada de este artículo es la Fundación Dag Hammarskjöld.

“No dejemos que el dolor nos rompa y nos divida”

Por Ana Prada.

En mis jóvenes 28 años, mi vida laboral en contextos rurales comenzó en 2013, era el tercer año de Gobierno de Juan Manuel Santos, segundo año de negociación de los Diálogos de Paz entre el Gobierno Colombiano y la Guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dos adversarios que se encontraron para dialogar sobre cómo construir un país distinto, y si usted lee el preámbulo del Acuerdo Final va a encontrar algo fascinante: Gobierno y FARC tienen dos visiones completamente distintas sobre los motivos del conflicto armado más duradero de la historia reciente mundial, aún así, fueron capaces de encontrar un camino común para resolver esta situación por vías pacíficas.

“Gobierno y FARC tienen dos visiones completamente distintas sobre los motivos del conflicto armado más duradero de la historia reciente mundial, aún así, fueron capaces de encontrar un camino común para resolver esta situación por vías pacíficas. ”

Durante mi vida laboral siempre sentí un panorama esperanzador cuándo iba a visitar territorios rurales me sentí protegida por las comunidades, por los que llamamos líderes sociales, estuve en algunos de los municipios con más minas antipersona del mundo, algunos con presencia de cultivos de uso ilícito, con incursiones paramilitares, hostigamientos guerrilleros, aún así siempre me sentí segura por el cuidado de las comunidades. Aprendí que cuándo en las comunidades te dicen “mejor por acá no venga” uno tiene que hacer caso y se aguanta las ganas un poco. Aprendí a proteger mi vida y la de las personas de los territorios, y eso que me falta mucho por aprender, aprendí a escuchar con el corazón y mirando a los ojos, a no llorar mientras escucho historias conmovedoras a dar un mensaje de esperanza y después buscar apoyo para no ahogarme.

Sin embargo, con la llegada del nuevo régimen de Gobierno tengo que decir en voz alta que muchas veces me invade el miedo, ya no me siento tan segura, creo que esto es lo que mis colegas y las personas que viven en el campo sintieron durante el régimen de la Seguridad Democrática, volvieron los días de hablar en voz baja, de temer por la vida propia y de los que uno ama. Ya ni siquiera los avisos de las comunidades son suficientes, porque el escalonamiento de la violencia se nos salió de las manos.

Aún así, soy consciente de que hablo desde un lugar muy cómodo, cómo egresada de una universidad privada, de la capital, que entre mi talento y el apoyo de muchas personas, también he estado rodeada por la suerte, de nacer en la familia adecuada, en la ciudad adecuada, estudiar en la universidad adecuada, escoger la carrera adecuada. Reconozco que también soy parte del desfile de chalecos que llegan a los territorios, y aún desde mi lugar cómodo me siento en riesgo, imagínese entonces, las personas que viven en el campo aisladas, desprotegidas, sin tener a dónde ir, porque uno no migra por el desplazamiento forzado por gusto, huye porque tiene la esperanza de que vale la pena vivir, huye porque aún en el miedo hay esperanza.

“uno no migra por el desplazamiento forzado por gusto, huye porque tiene la esperanza de que vale la pena vivir, huye porque aún en el miedo hay esperanza. ”

En medio de un país tan polarizado, mis palabras de hoy no son académicas (posiblemente jamás lo han sido) no son letradas, lo que sí son es el resultado de una gran preocupación y enamoramiento por mi país, por el orgullo que me da cuándo estoy por fuera de mi tierra de decir que soy colombiana, hablar de nuestra megadiversidad, nuestra música, nuestra comida, nuestros bailes, nuestras montañas, nuestros mares, nuestra amazonia y todo por lo que vale la pena sentirse orgulloso.

El discurso del odio nos ha llevado hasta acá, a un niño de 9 años viendo a su madre ser asesinada por defender una idea, y no es el primer colombiano que pasa por acá, pero, si puede ser el último si todos le metemos la ficha. El discurso del odio no es exclusivo de los uribistas, nosotros los que pensamos distinto también hemos sido parte de este discurso, de legitimar lastimar a otros porque piensan distinto. Durante muchos años hemos vivido en polarización, españoles – criollos, liberales – conservadores, los del sí  – los del no.

“El discurso del odio nos ha llevado hasta acá, a un niño de 9 años viendo a su madre ser asesinada por defender una idea, y no es el primer colombiano que pasa por acá, pero, si puede ser el último si todos le metemos la ficha. “

Pienso que hoy, aquí y ahora, nos estamos dando cuenta de que las revoluciones que comienzan con odio solo traen más odio, pienso que no trata ni siquiera del modelo económico, de si somos un país de izquierda o de derecha, si somos socialistas o capitalistas, creo que es más profundo y cercano a nuestro corazón, a nuestro espíritu, si nos encontramos con el otro, el que piensa distinto para construir en la diferencia.

Ingenuamente pensamos en que podríamos construir dos países el del Sí y el del No, crear un muro y jamás volver a ver al que piensa distinto, la verdad es que, en nuestro trabajo, universidad, vereda, barrio aún en nuestra familia podemos encontrarnos con la diferencia, es imposible construir muros. Por el contrario, tenemos que afinar nuestro arnés, nuestros mosquetones, preparar nuestra línea de vida y convertirnos en escaladores, escalar los muros de la indiferencia.

” tenemos que afinar nuestro arnés, nuestros mosquetones, preparar nuestra línea de vida y convertirnos en escaladores, escalar los muros de la indiferencia. “

Quizá sea más constructivo dejar de pensar que “los vagos guerrilleros” nos están dañando la vida, o qué todo lo malo que pasa en Colombia es culpa de los “bárbaros uribistas” y dedicarnos a encontrar lo que nos une, comenzar a construir un discurso distinto, más inclusivo que dignifique la existencia humana.

“El camino no es el debate político, el camino no es la discusión sobre unas leyes, el camino es nosotros, sus muertos, sus desaparecidos, sus mujeres, ese el punto la dignidad de todos nosotros como colombianos.” Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad.